Dejamos por ahora las secciones “Descubriendo a…” y volvemos a la actualidad...
Y lo hacemos con gran fuerza para presentar uno de los mejores discos en lo que va de año. Se trata del debut de Grand Archives, formación creada por Matt Brooke tras dejar Band Of Horses. Brooke está acompañado en esta nueva aventura por el batería Curtis Hall (The Jeunes), el bajista Jeff Montano (The New Mexicans), el guitarrista y teclista Ron Lewis (Ghost Stories) y el también guitarrista Thomas Wright.
La verdad es que el disco tiene cortes realmente memorables y en la naturaleza de su música encontramos delicados arreglos de voces, crescendos instrumentales, oportunos toques de quebradas guitarras eléctricas, guitarras acústicas, teclados, arreglos de viento y batería vigorosa acentuando el ritmo cuando es necesario. Se nota que son gente “con oficio”, con experiencia y que saben hacer muy buena música.
El menú que ofrece este primer disco de Grand Archives, de homónimo nombre, es bastante rico y variadito. Hay pop melódico, con grandes coros y armonías vocales; hay aires folk, retazos country-rock e incluso toques soft-rock. Un disco muy notable y con grandes cumbres.
Para los amigos de las reminiscencias, podemos decir que sus canciones podrían evocar a Crosby, Stills, Nash & Young o los Buffalo Springfield, o a veces al pop vocal de Association o de los Beach Boys, e incluso en algunos puntos podrían llegar a recordar a los Byrds.
Y entiéndase que las citadas “influencias” no significan plagio, repetición o continuismo. Queremos desmitificar desde “EL BOSQUE” ese pensamiento que mucha gente tiene del pop actual, creyendo que ya nada nuevo se puede hacer al estar ya “todo inventado”. Desde nuestro punto de vista, grupos como Grand Archives tienen su propia personalidad y hacen una música excelente, pero cuentan con la experiencia y el bagaje de toda la música pop-folk-rock hecha antes que ellos, la cual no pueden evitar heredar, ya que se transmite a través de las nuevas generaciones como cualquier otra cultura y… hacen muy bien en beber de sus fuentes.
Queremos hoy compartir con vosotros la música de High LLamas, un grupo que lleva ya una larga trayectoria, enpezando en 1992 con aquel Santa Barbara y que este mismo año pasado han editado un nuevo y hermoso disco llamado Can Cladders. Vamos a darnos un pequeño "paseo" a través de su música.
A modo de acercamiento
El disco que recomendaría para el acercamiento a esta banda es Retrospective, Rarities & Instrumentals. No debería faltar en la discografía de todo amante del pop y mucho menos si nos gusta Brian Wilson, ese genio líder de Beach Boys, que mucha gente encasilla con un sonido "surfero" y de fiesta, pero que en realidad es uno de los genios del pop referencia de toda la vida y uno de los que más ha influenciado a bandas posteriores.
Retrospective, Rarities & Instrumentals es una edición en doble-disco de las grabaciones de High Llamas para V2. El primer disco es una colección de 16 canciones de los álbumes más importantes del grupo: dos pistas de Santa Barbara (1992), tres de Gideon Gaye (1995), cuatro de Hawaii (1996), tres de Cold and Bouncy (1998) y cuatro de Snowbug (1999). La secuencia de pistas es absolutamente imponente. Las canciones de High Llamas se basan todas en una plantilla similar - armonías vocales, coros, juegos de voces casi inhumanos, acompañados o aderezados de vibráfonos, banjos, campanas, cuerdas, marimbas, sintetizadores y guitarras de donde emerge y se sumerge la dulce voz de su líder Sean O'Hagan, y donde se desprende una sensación clásica para la melodía. Estructuras imposibles, pop de cámara y orquestal, siempre en busca de la melodía perfecta.
Realmente son muy buenos en la compsición y en la interpretación, por eso yo os invito a que os deis una vuelta por este Retrospective, Rarities & Instrumentals, sobre todo por el primer disco "Retrospective" a modo de cata de este sonido celestial. Creo que es una experiencia que ningún oído debería perderse, al margen de que este sea o no vuestro estilo favorito. No podemos pedirles experimentación e innovación, pero sí auténtico placer al escuchar cada composición. Si además amais la música de Brian Wilson y os habéis quedado con ganas de más canciones de este genio, de la magnitud de la que pergeñaba allá por finales de los 60, música que, por diversas circusntancias, ya nunca pudo continuar haciendo de igual factura, aquí tenemos a su alumno más aventajado que realmente lo borda.
Recorriendo su trayectoria
Después de un discreto primer disco Santa Barbara (1992), un buen segundo disco: Gideon Gaye (1994), excelente sin duda y aclamado por la crítica como uno de los mejores de su carrera, pero yo encuentro mejores otros discos posteriores, como el siguiente: Hawaii (1996). Aquí nos encontramos ante un gigante; como es norma de la casa, se intercalan intrumentales con canciones grandes de verdad, inteligencia inconmesurable en las melodías, arreglos y armonías vocales, al margen de la cuidada instrumentación adicional. Demasiado largo quizá pero cuando te acostumbras a los instrumentales un disco grande de verdad. Temás como Literature is Fluff o Nomads ponen los pelos de punta y son casi de una inhumana creación. Hawaii podría estar entre los mejores discos de la pasada década.
Y esta va a ser la tónica general, y ya van dos excelente discos. Pues el siguiente Could and Bouncy (1998) es tremendo. En líneas generales similar a Hawaii (quizá sin la matrícula de honor de algunos temas como los comentados), pero aquí además Sean O'Hagan juega con la electrónica (derivado probablemente de su colaboración con Stereolab) que le da un matiz más divertido y fresco. Como es algo más corto se digiere mejor y es uno de mis discos favoritos de la banda. Con Snowbug (1999), aunque en similar línea también, el nivel baja un poco y quizá por estimar que han explotado demasiado su línea se hacen más barrocos, sinfónicos, conceptuales e íntimos en su siguiente disco Beet Maize & Corn (2003) y, aunque suenan mejor que nunca, puedo entender que a muchos seguidores de la banda no les satisfagan tanto por esta vía.
Quizá el giro dado en este Beet Maize & Corn (2003), el estilo o los resultados obtenidos no hayan convencido tampoco al propio artista y podemos ver que en este nuevo disco, Can Cladders (2007), vuelve un poco por los fueros de la pretérita etapa Hawaii-Could and Bouncy-Snowbug. Vuelven a sonar más luminosos, directos y frescos. Retornan de nuevo a esa reminiscencia directa a la etapa Pet Sounds-Sunflower de los Beach Boys que son, por cierto, dos de los mejores discos de la historia del pop, referencia y base de mucho de lo que se ha hecho después en este campo, solo que unos lo disimulan más y otros, como estos High Llamas, lo manifiestan sin complejos.
Con música como la que hacen High Llamas, estamos de enhorabuena los amantes de este arte llamado pop, tal como lo entendemos aquí en "EL BOSQUE".
La música de Devics es pop de ensueño, adherente, delicado y emocionante a la vez, atesorado de un gran talento musical, pletórico en creación de atmósferas, dotado de increíble instrumentación y de una voz femenina de las mejores que existen en la actualidad: Sara Lov. Una voz que te susurra secretos, que te hace soñar, que se fusiona con tus vivencias, que te alegra o que te hace llorar dependiendo de tu estado de ánimo, de la claridad del día o del color del atardecer. Y lo demuestra en cuantos estilos transita.
Devics, sobre todo en sus primeros trabajos, varia ese pop basado en la emoción y bien arreglado (lo que podríamos llamar dream-pop) con otros estilos como shoegazer, toques tipo cabaret , post-rock y temas que bien pudieran parecer extraídos de un piano bar jazz. Y en todos ellos resultaba igual de convincente y es que Sara Lov tiene registros y matices sobrados en su voz. Si a ello añadimos la perfecta instrumentación y talento de un prodigio de la música llamado y Dustin O’Halloran, la magia y el arte están asegurados. Dustin, en sus ratos libres, se dedica a grabar solos de piano al más puro estilo clásico y con nombres tan al uso como “Opus 23” y demás.
Escucha a Devics, descúbrelos y dales una oportunidad. Puedemos asegurarte que se la merecen. Extrañamente (o quizá debería decir como es normal en los medios de hoy) no tienen demasiada publicidad y no son muy conocidos. Pueden ser tu joya personal...
Un poco de historia
Sara Lov y Dustin O’Halloran se conocieron en una clase de arte en la universidad de Santa Mónica a mediados de los noventa. Un encuentro improbable -ella había crecido en Israel secuestrada por su padre, él en una remota isla del Pacífico- y un flechazo inevitable entre dos apasionados de la música con una sensibilidad fuera de lo común. Cuenta Sara que a los seis años se decía a sí misma que de mayor iba a ser cantante. A la misma edad, en la otra punta del mundo, un Dustin niño destacaba por su inusual talento para el piano y veía claro su futuro destino como músico.
En 1996 editaban en su propio sello, Splinter Records, un primer álbum en el que recogían sus primeras demos. Su verdadera puesta de largo, sin embargo, no llegó hasta dos años más tarde con la publicación de “If You Forget Me…”. Un disco de pop ensoñador con un tinte oscuro muy personal con el que lograron llamar la atención de Simon Raymonde, miembro fundador de Cocteau Twins, quien no dudó en ficharlos para su sello, Bella Union. Su siguiente trabajo, “My Beautiful Sinking Ship” (2001), supuso su desembarco en Europa de la mano de su nuevo sello discográfico. Poco después los dos se trasladaban a vivir a Italia donde grabarían su siguiente trabajo, “The Stars At Saint Andrea (2003)”. Un álbum en el que lograban transmitir la magia y la serenidad que les proporcionaba su nuevo escenario. Un disco homogéneo que suponía un giro hacia un sonido menos oscuro y atormentado que en sus primeros trabajos. “Push The Heart” (2006), su quinto álbum, aúna el espíritu hiriente de sus primeros trabajos con la cohesión formal lograda con su anterior trabajo. Un álbum en el que de nuevo la voz hipnótica y susurrante de Sara y el polivalente piano de Dustin marcan un tono intimista, ensoñador y melancólico.
Nosotros recomendaríamos "Push The Heart” (2006) y “The Stars At Saint Andrea” (2003) para introducirse en la música de Devics, aunque todos sus trabajos son excelentes.
Sara Lov está preparando un disco en solitario para finales de 2008 o principios de 2009, el cual promete mucho a juzgar por las canciones que pueden disfrutarse ya en su página web personal.
El arte de sus portadas
Es esta una parte muy importante de los discos originales y que generalmente no se tiene en cuenta con el advenimiento del mp3 y las intrépidas cabalgadas a lomos de la mula donde generalmente se descarga mucho más de lo que se puede apreciar. Nada como poder ver, escudriñar, palpar y oler un buen artwork. La chica que ha hecho todos los artworks de Devics hasta ahora, es una diseñadora independiente llamada Francesca Montanari. También hace ropa de forma artesanal y artworks para bandas indies, posters maravillosos…una auténtica mujer del renacimiento... ¡y además es una cocinera excelente!
Se nos abre el apetito por escuchar ya a los Devics...
Foto (Stefano Masselli) y portadas extraídas de la web oficial de Devics.
En"EL BOSQUE DEL POP", que nace con la vocación de escudriñar, intentar descubrir y divulgar lo mejor de la actualidad de este arte llamado pop, no podemos pasar por alto esta pequeña reseña, a modo de homenaje, al que para nosostros es -aunque muchas veces eclipsado y nada mitificado- uno de los grandes reyes del pop: Ray Davies, líder de una legendaria banda llamada Kinks.
Y para dar cumplimiento a tan merecido homenaje, os dejamos con dos tremendos y entrañables artículos del diario argentino Página/12. Están escritos al hilo de los dos últimos trabajos de Ray Davies en solitario: Other People’s Lives (2006) y Workingman’ s Café (2007), pero dado el artista de que se trata, aprovechan los autores para contar mucho más que meras críticas musicales, centrándose en la importancia del personaje, dejándolo de una vez por todas -y con toda justicia- en el lugar que se merece.
Aquí en "EL BOSQUE" no sólo vamos a tener novedades musicales...
Bueno será que, de vez en cuando, nos remontemos algo en el tiempo y hablemos de discos legendarios como este que hoy nos ocupa.
Tindersticks es una de las bandas más respetadas, profundas y emocionales que se han podido escuchar en los últimos años. Podemos empezar diciendo de ellos que su estilo no es fresco, directo, alegre o fácilmente digerible. Es muy particular y he de confesar que a mí me costó entrar en su universo, lo cual he hecho de la mano de este disco impresionante llamado Curtains. Ahora, me cuestiono si este no será uno de los mejores discos de la historia...
Sus melodías son densas y tortuosas y, con la voz del cantante Stuart Staples, sumergen al oyente en un universo de inagotable evocación y sensibilidad. Su música es intensa, elegante y los arreglos están muy trabajados, realmente impresionantes, sobrecogedores en ocasiones. Se necesita realizar un ejercicio de asociación entre la música y la voz, que es un instrumento más, pero en este caso no es una voz melodiosa al uso, sino que más bien trata de ensalzar la línea de graves de la melodía. Cuando asimilas esto, se crea tu cerebro esta simbiosis y te parece imposible que otra voz o de otra forma se pudiera interpretar la música de esta carismática banda.
Tindersticks han navegado desde la melodía más pura, desnuda y contundente, hasta coqueteos con el jazz, la estridencia, el soul y el funk. Para mí, Curtains(1997), su tercer disco, es el punto justo de madurez de la banda. No tan oscuro y crudo como los dos primeros (Tindersticks I y II), deja pasar más la luz del soul y del sol, se torna más luminoso sin perder un ápice de intensidad.
A finales de abril, y después de 5 años, editan un nuevo disco, "The Hungry Saw", al que habrá que permanecer muy atentos...
The Bird And The Bee es un proyecto pop de Los Angeles, donde reside la pareja formada por el teclista y productor Greg Kurstin y la cantante Inara George y este es su disco de debut. Hacen una música que podríamos describir como una progresión sesentera con toques jazz, pop indie y electrónicos, que los amantes de las etiquetas no dudan en llamar "indietrónica" y se quedan tan anchos, será por términos musicales...
Sus canciones son de escucha agradable, refrescantes en ocasiones, acariciantes con voz melosa, algo naifs (a mí me traen recuerdos de Architecture in Helsinki), barrocos arreglos vocales para melodías no excesivamente brillantes, pero si estimulantes.
Es un disco que para nada se hace monótono, transmite cierta luminosidad y puede acompañar a muchos de nuestros estados de ánimo. Refrescante...
Beach House son Alex Scally (guitarras, percusiones, órgano) y Victoria Legrand (voces, órgano y teclados) y "Devotion" es la segunda obra de este dúo, después de su fantástico disco de debut del año 2006.
Cómo describirlo... es un disco esencialmente de atmósferas para escuchar con deleite y sumergirnos en ellas delicadamente y con placidez.
"Devotion" es uno de esos discos increíbles por su capacidad de despertar sensaciones, enigmático, tenebroso y dulce a la vez. Son canciones que parecen emerger de la noche, en el interior de un bosque nebuloso donde la luna se deja ver de vez en cuando al paso de las rápidas nubes que, allá en las alturas, arrastra el viento. Pero no es un disco oscuro, triste, ni que alcance tintes dramáticos; hay realmente muchos resquicicios de luz y es más bien melódico y armónico, melodías tanto vocales como llevadas por agudas guitarras, sobre un colchón de órganos y leve percusión.
Es un sonido mágico, que deja un buen poso en tu mente y que no puedes perderte como buen amante del pop como arte.
Destroyer acaba de editar su nuevo disco llamado "Trouble in Dreams" y Dan Bejar lo ha vuelto a hacer. Es un más que notable disco en la línea de sus discos anteriores, que ya son muchos. No innova nada en lo que respecta a su estilo, pero mantiene una inspiración y una solidez aún excelentes.
Dan Bejar es el típico hombre multi-proyecto: "Swan Lake", "Hello, Blue Roses" con su novia Sydney Vermont, "New Pornographers", esa super banda junto cracks como Neko Case o C. Newman. Y luego está su porpio proyecto: Destroyer. Y para mí, este es el mejor de todos ellos.
Destroyer lleva ya varios discos muy buenos y altamente valorados por la crítica: "Streethawk: A Seduction", "Your Blues", "Destroyer's Rubies"... Y con justicia. Le sobra talento y es uno de los mejores "songwriters" de la actualidad. No sé donde radica su secreto; si reflexionas sobre su música, a veces podrías decir que escuchas la misma canción tomada desde otro ángulo, sin por ello aburrir o que tengamos las sensación de repetición. Incluso le hemos visto en directo (en la sala Neu! Club de Madrid), con una sola guitarra española como acompañamiento, y no se hace pesado en absoluto.