El disco que os traemos hoy ha revolucionado el panorama musical durante el año pasado. Guste o no, ha sido la auténtica sorpresa del año, la auténtica sensación, y hemos podido ver como numerosas listas y numerosas revistas musicales le encumbraban entre los mejores 10 discos del año, como por ejemplo ese gran referente denominadoPitchfork.
Nos estamos refiriendo al disco Before Today (2010) de Ariel Pink’s Haunted Graffiti, como se ha dado en llamar este proyecto musical.
Desde luego no ha pasado desapercibido y ha levantado gran expectación. Y si bien la mayoría de deshacía en elogios para este disco, otros no dudaban en decir que no había para tanto y acusaban a sus defensores como a aquellos que gustan de descubrir genios debajo de las piedras, aquellos que tienen por oficio el “rebuscar vanguardias” para ofrecer y con las que tratar de impactar.
Pero no caigamos en el lado de quienes no ven más que un pretencioso ejercicio de supuesta fascinación vanguardista. La verdad es pudiera parecerlo en una primera escucha, pero si nos metemos dentro del disco y lo escuchamos despojados de lecturas, complejos, dimes y diretes, la música es que descubriremos es puro pop con toda su fuerza y con todo su brillo.
No es el disco del año, y puede que no sean para muchos canciones digeribles, gráciles y facilonas al uso, pero pensamos que realmente es un gran trabajo y tiene temas que lo bordan literalmente, aunque el estilo general de la obra quede un poco indefinido.
Nuestra impresión es que Ariel Pink (Ariel Marcus Rosenberg), viejo músico dedicado al lo-fi, al sonido casero, a lo maquetero, a la experimentación, a lo “garagero”, a la mezcla de estilos… de repente… se hubiera tomado una especie de venganza y hubiera dicho “aquí estoy yo” y esto es lo que soy capaz de hacer. Y le ha salido esta pequeña obra de arte pop-rock. No podemos negarlo…
Realmente se trata de una cantidad de estilos fusionados y entremezclados que es casi imposible de encasillar, si bien podemos decir que flirtea mucho con el pop psicodélico y con lo naif, pero también con las melodías soleadas, con el rock setentero y hasta con el post punk.
Sin duda es uno de los grandes discos aparecidos últimamente y que, dentro de su estilo, ha aunado más adeptos y gusta más cuanto más lo escuchas.
¿Volverá Ariel Pink a repetir un trabajo como este? No lo sabemos… pero mientras podamos, disfrutemos del presente...
En contraste con el anaranjado cielo del ocaso, allá en lontananza, se divisa el planeo suave de una especie de platillo volante que, de repente, se eleva y se cierne sobre la copas de los árboles de nuestro BOSQUE. Ya llegan… ya están aquí… ¿estaremos soñando? En un lateral del artefacto volador se puede leer una inscripción: MGMT.
El cielo se ha vuelto rosado y las ramas de los árboles apenas se mueven, como atónitas, como petrificadas por el espectáculo. La nave desciende lentamente, suavemente, sin aparente esfuerzo… y comienzan a sonar las notas del disco llamado Congratulations, uno de nuestros favoritos del 2.010 y el que más nos ha sorprendido.
No sé por que tanta extrañeza, pues ya su anterior Oracular Spectacular (2007) fue considerado por muchos medios como el mejor álbum del año. Era realmente bueno, pero no nos entraba como la hace este, pues estaba menos cohesionado, parecía más orientado al hit, quizá más a la búsqueda de ritmos más comerciales y de éxito, que desde luego obtuvieron.
Pero nos gusta mucho más el paso adelante que han dado con este Congratulations. Por supuesto, David Bowie y los 70 siguen siendo una referencia muy clara en su sonido, pero se meten más de lleno en el mundo de la psicodelia, sonando más parecidos a bandas como Flaming Lips y Of Montreal, por citar dos referencias actuales.
Nos encanta el disco y nos ha sorprendido gratamente. Sin perder la coherencia, toca muchos palos y es un trabajo muy rico y muy bien definido. Cuando llegas a la canción I Found A Wishtle un mar de sonido invade tu reproductor y tus sentidos. Se forma una cascada de sonido que te hace caer al abismo de la perfección que supone una pieza como Siberian Breaks. A pesar de su larga duración, no aburre; es más, es pura adicción. Doce minutos épicos de variaciones, cambios de tercio, muy buen pop y también un poco de electrónica, donde se van mezclando sonidos, estilos, ritmos. Una obra de arte; pura orfebrería. Estos son para nosotros los mejores momentos del disco, pero es que tiene muchos otros que vas a ir apreciando.
El disco entero tiene un sonido tan añejo como contemporáneo y muy bien logrado, desde lo surrealista a lo melancólico, a lo melódico, con bases ricas en instrumentación varia, cuerdas y coros por doquier; con fragmentos instrumentales, con momentos pop clásicos, con ráfagas de rock y de electrónica. En fin, difícil de describir, mejor escucharlo y hacerlo varias veces, porque va a ir creciendo con las escuchas.
El platillo volante, que había aterrizado en un claro del BOSQUE, se eleva hacia el lago que hay junto al mismo. Una vez alcanza el cénit del ya oscurecido cielo, desparece fugazmente sin dejar el menor rastro, tan rápido como ha venido; tan sólo queda un círculo de hierba aplastada, aún caliente y… flotando en el aire, las aterciopeladas notas que ya se difuminan de Congratulations, la canción que cierra el disco y que le da título.
Gracias por la visita, MGMT... Hasta pronto.
Y, ahora, os pinchamos dos de los mejores temas del disco (literalmente, pues la fuente es un vinilo que dicen los puristas que tiene un sonido más fresco y real).
Seguimos revisando los mejores discos del pasado 2.010 y hoy os vamos a presentar a este Gemini, el primer disco una nueva banda llamada Wild Nothing, sin duda uno de los mejores discos de debut del año.
Nos es placenteramente grato comprobar como siempre surgen nuevos músicos capaces de fabricar buen pop y que esto no se detiene, a pesar de lo que mucha gente pueda pensar, anclados en la errónea creencia de que en este mundillo ya está todo inventado.
Descubrir grupos como Wild Nothing nos da fuerza e ilusión para seguir buscando nuevos tesoros que poder compartir con todos vosotros, nuestra particular familia de bosquimanos...
Y, si no, prestad atención a la canción que abre este disco: Live In Dreams. Es realmente buena, de lo mejor que hemos escuchado en todo el año.
Pero… ¿cómo es la propuesta musical de Wild Nothing? Por un lado hay un poco de shoegaze, esa base algo nublosa de guitarras sobre las que flotan las melodías;por otro lado, dosis de dream pop. Hay electrónica, atmósferas de ensueño, voces cargadas de eco;hay guitarras que ora transmiten ritmo, ora están impregnadas en cierta melancolía;12 canciones, en fin, para saborear, para desmenuzar, para explorar distintosuniversos...
Si queremos tirar de referencias actuales, podríamos calificar el sonido de Wild Nothing como una suerte de mezcla que va desde Beach House hasta Radio Dept., ambos viejos conocidos aquí enEL BOSQUE. Pero sólo lo indicamos a modo de idea, porque aquí además hay otros matices distintos.
Gemini, el álbum que hoy nos visita, no podemos decir que haya sido el disco del año pero hay materia prima suficiente y se desprenden ideas e ilusión. Una gran salida de un prometedor proyecto que podría consagrarse en el futuro si continúan su evolución partiendo de esta gran base. De momento, siguen con un muy buen nivel que puede apreciarse en ‘Golden Haze’, su último EP. Excelentes.
Hoy traemos más medicina de la que nos gusta aquí en EL BOSQUE, un auténtico pildorazo pop sin complejos, directo y sin disimulos. Desde Dinamarca nos visitan Norhern Portrait.
Trás un par de excelentes EPs publicados en el 2008, The Fallen Aristocracy y Napoleon Sweetheart, ahora editan su primer disco Criminal Art Lovers (2010).
Pop con guitarras de manual, pero muy adictivo y agradable de escuchar para los amantes de este tipo de pop fresco y directo. No siempre es preciso escuchar cosas elaboradas y complicadas que nos hagan pensar o que tengamos que oír varias veces para comenzar a disfrutarlo. En ocasiones, nuestro estado de ánimo nos demanda algo menos sofisticado, más digerible, y sólo espera entretenimiento.
El disco es bueno en general y tiene un tono muy cohesionado y convincente, pero creemos que, en el futuro, Norhern Portrait necesitará algo más de originalidad o un sonido algo más personal, más distintivo, que evite que cuando los escuchemos nos acordemos de sus referencias. Es un pop que podríamos llamar revisionista, aunque no por ello deja de estar inspirado, bien elaborado y sonar excelentemente.
Comenzamos el nuevo año con la honorable visita desde Escocia de todo un genio y figura del pop-rock contemporáneo: Edwyn Collins. Y bajo el brazo nos trae su último disco llamadoLosing Sleep (2010), el primero que edita tras su recuperación del derrame cerebral que sufrió hacia 2005. De hecho, ya su anterior trabajo Home Again (2007) salió después del lamentable suceso, aunque se había grabado prácticamente todo hacia 2004.
Dicen que tuvo que aprender otra vez a moverse, a ver, a escuchar, a recordar… y también a leer y escribir de nuevo; pero lo que nunca perdió fue su brillante forma de entender la música, quizá porque fue un tesoro que pudo esconder a la enfermedad o bien, que por etéreo, ésta no pudo alcanzarlo.
El amor puede con todo. Quizá no pueda mover montañas, pero atraviesa cualquier barrera. Y es que es muy justo decir que su mujer, Grace Maxwell (también su manager desde 1984) ha sido un gran apoyo y es coprotagonista de esta historia. Lo cuenta en un libro esperanzador: Falling & laughing: the restoration of Edwyn Collins.
Losing Sleep es magnífico, brillante. En general, tiene un tono muy animado y vitalista, con también buenos tiempos medios y no carente de su parte más introspectiva que te anuda la garganta. Muy completo, gran variedad de repertorio y diversión asegurada.
Un álbum plagado de colaboraciones de lujo entre las que destacan integrntes de Franz Ferdinand, The Cribs, Magic Numbers, Johnny Marr (The Smiths), Roddy Frame (Aztec Camera) o los más actuales The Drums, con un disco que ha sobresalido en este año pasado.
Losing Sleep desprende una energía contagiosa. El rock directo se junta con el pop efervescente, ramalazos de soul o temas de folk más intimista (el final de disco es exquisito). Y las letras no pueden ser más claras en torno al infierno de sus problemas de salud y al mundo al que se ha enfrentado después.
Reflexiones sobre la vida... reflexiones que surgen en ciertos momentos y que bien nos valdría tener en cuenta sin necesidad de llegar a ellos. Muchas veces, sólo nos bastaría con disfrutar con las cosas sencillas, cercanas, con las cosas de cada día sin esperar a cosas mejores que pudieran llegar (o no) y, en ese in pass, lo que hacemos muchas veces es obviar e infravalorar las cosas que tenemos, las personas que ahora están a nuestro lado.
Un disco muy completo y de lo mejor del año 2.010 que ya nos ha dejado.
Joanna Newsom ya nos dejó un gran recuerdo con Ys, aquel maravilloso y peculiar disco que se marcó allá por 2006. Aquella grácil y enigmática chica de una belleza un tanto especial, aquella chica pegada a su arpa, que desgranaba sus melodías rodeadas de grandes orquestaciones y arreglos a cargo de Van Dyke Parks. Entonces fue cuando la conocimos y nos produjo una sensación que fue de la inicial curiosidad hasta irnos quedando paulatinamente impactados, casi hipnotizados. Recuerdo que el disco causó un gran revuelo en el panorama musical independiente y que era del agrado de gente con muy distintos gustos musicales. Fue uno de los grandes discos de aquel 2006.
Un poco de historia
Joanna Newsom comenzó a tocar el arpa a los 7 años de edad. Estudió música y escritura creativa en el Mills College. También toca el piano y el clavicordio.
Nació en el seno de una familia dedicada al mundo de la música: su madre era pianista y su padre tocaba la guitarra. Joanna comenzó a tocar el piano desde muy niña hasta que se enamoró de los sonidos del arpa, convirtiéndose en su adolescencia en una gran especialista del instrumento. Su curiosidad y ansias de conocimiento musical fueron amplias ya desde su niñez, estudiando sonidos de diferentes lugares del planeta, como la música celta, senegalesa, venezolana o el folk de los Apalaches, esa importante cordillera situada en el este de Norteamérica.
Después de una gira con nada menos que Will Oldham (Bonnie Prince Billy), Joanna firmó rápidamente con el sello Drag City y lanzó su álbum de debut The Milk-Eyed Mender en 2004. Poco después, Newsom hizo una gira junto a Devendra Benhaart y Vetiver. A lo que se ve, siempre ha estado muy bien rodeada de grandes músicos y eso, a buen seguro, algún poso habrá dejado en ella.
¿Cómo es su música?
Pues la verdad es que es difícil de definir y más para alguien que se enfrente a ella por primera vez. Es una especie de folk naif y poético, transcrito inocentemente con su voz aniñada, enriquecido con trazas bluegrass, jazz, sonidos celtas, africanos y otros tradicionales americanos. Delicados y sutiles contrapuntos que flotan sobre el mar de notas que emana de su arpa, sobre armonías de piano o sobre alfombras tejidas en base a arreglos cuerdas.
Los temas suelen ser largos, muy elaborados, y algunos se tornan bastante oscuros. Otros se esconden bajo patrones de melancolía, la cual es expresada a través de los bajos sonidos del arpa. Cascadas de notas, momentos más delicados y bellos, -hechizantes melodías, capaces de atraparte desde el primer segundo- conviven en su obra con otros momentos más animados y, con otros, que son hermosos cuentos de hadas que se vuelven tenebrosos…
Pero… ¿y la voz de Joanna? Podemos contar lo que queramos para tratar de describir su música (y a fé que lo estamos intentando) pero difícilmente hemos escuchado una voz como la suya. Inocente vocecilla, casi infantil, que trasmite lírica y poesía por doquier, como si de un juglar del pop se tratase. Ambiente campesino que evoca hermosas imágenes visuales.
Su nuevo disco
Desde aquel Ys, Joanna ha tardado varios años en obsequiar a nuestros sentidos con un nuevo trabajo, pero por fin está aquí.: Have One On Me (2010) que se descuelga, nada más y nada menos, que con un triple disco, 18 temas en total.
Es posible que la música de Joanna Newsom no entre a la primera, requerirá varias escuchas y es posible que su medicina tenga que ser tomada en pequeñas dosis. Pero no tiréis la toalla a las primeras de cambio. Dadle el tiempo que se merece y estamos seguros de que vais a descubrir poco a poco su maravilloso mundo.
Have One On Me es un disco denso y que requiere dedicación; no se trata de canciones folk comerciales o de baladas facilonas que entran enseguida. Es un trabajo hecho a conciencia, realmente un muy profundo viaje donde una joven proyecta sus emociones en un montón de historias y lugares bastante distantes de lo real. Estamos en unos tiempos donde solemos ir acelerados, sobrepasados, sin paladear muchas situaciones ni aún menos vivirlas intensamente; no nos damos cuenta de las muchas cosas buenas que están ahí y no reparamos en su belleza. Detengámonos a obsequiarle a esta doncella un poco de nuestro tiempo para apreciar su obra. Uno de los mejores discos del año sin duda...
A mediados de los años 90 comenzaban su andadura una de las bandas pop más carismáticas, respetadas y sólidas del panorama actual. Tienen un estilo inconfundible que ha influenciado a muchas otras. Su música ha sido tremendamente valorada por todos aquellos amantes del buen pop, pero también por quienes están en otra onda. En la enciclopedia del pop, se han ganado una página completa y a todo color con todo merecimiento. Si es que hay "jefes" en este mundillo, como les gusta decir a muchos, éstos son uno de ellos.
Los escocesesBelle & Sebastian nos sorprendían en 1996 con aquel par de enormes discos: Tigermilk y If You're Feeling Sinister. Que tremendos discazos, que no deberían faltar en la discografía de ningún aficionado al buen pop de todos los tiempos. Su sola mención nos hace aún temblar: ¡que tremendos! Nos hacían sentir seguros de que nuestro arte favorito no iba a morir, que no iba a pasar de moda y podíamos ratificar que el buen pop no era sólo cosa de los 60 ó 70, sino que se iba a seguir haciendo por mucho tiempo, como así ha sido.
Y, como es normal, la música de Belle & Sebastian fué evolucionando desde que aparecieron por primera vez en la escena: la percusión se fue haciendo más dinámica, las líneas de bajo funky más sólidas y marcadas, las guitarras y los arreglos adquirían nuevos matices… pero nunca han perdido la esencia, la coherencia y el buen gusto; sus canciones perfectamente reconocibles, personales y siempre se nos escapa aquello de “esto suena a Belle & Sebastian…”.
A aquellos mencionados dos tremendos discazos iniciales le siguieron otros y la calidad no disminuía un ápice. A lo largo de su ya dilatada historia nos han dejado tremendas canciones, sutiles, cadenciosas, dulces y generalmente fáciles de escuchar. Yo creo que es un buen momento para darnos una vuelta por toda su discografía que es excelente. Vais a descubrir infinidad de tesoros.
Y en este décimo álbum en estudioWrite About Love (2010) lo bordan de nuevo. El estilo deStuart Murdoch de nuevo inconfundible, demostrando que es uno de los mejores compositores que exsten y siempre dejando huella, siempre dejando auténticas joyas.
Belle & Sebastian siempre fue uno de mis grupos favoritos desde “siempre” y me han acompañado muchos años en numerosas etapas y decisiones de mi vida. Los tengo totalmente interiorizados y la banda se ha llegado a convertir en una gran amiga, de esas que amas y no hace falta saber más ni preguntar por qué… simplemente le amas sin más y quieres que esté contigo.
Han pasado ya cuatro años desde su anterior disco The Life Pursuit (2006) y ya los extrañábamos un montón. En esta entrega se han vuelto a apoyar en Tony Hoffer como productor. Para reemplazar la voz femenina de Isobel Campbell en este disco toma el relevo Sarah Martin, componente de la banda, y dos invitadas especiales: la popular Norah Jones y la actriz Carey Mulligan (An education).
Write About Love es en conjunto un disco alegre y luminoso. Pop de cámara humilde y agridulce, pues tan pronto va perfecto para una tarde de lluvia como para un día soleado en el que tenemos un montón de planes.
No hay grandes sorpresas, pues transita senderos ya conocidos. Once canciones con mucho oficio (algunas son lecciones magistrales) y basadas en su clásica instrumentación: guitarras de sonido limpio, secciones de viento y cuerda, sintetizadores analógicos, coros y voces… Las letras hablan de la rutina de lo cotidiano, de oficinas, de vida urbana. Y por supuesto, del amor, como no podía ser de otra forma con ese título.
Y es que dicen que el amor mueve montañas… Yo hace tiempo que estoy enamorado de Belle & Sebastian, los amo, los tengo dentro de mí y, como quiero ofreceros lo mejor que tengo, me atrevo a compartirlos contigo.
Por fin recibimos la visita de una de las bandas de pop-rock más trascendentales de los últimos tiempos, a pesar de su todavía corta trayectoria. Estamos hablando de los canadienses Arcade Fire.
Su primer disco Funeral (2004) sorprendió a todo el mundo y es uno de los mejores discos de la década sin lugar a dudas. De vez en cuando es necesario un disco así para dar un nuevo salto evolutivo en la trayectoria de la música pop. Funeral fue, más que una bocanada de aire fresco, todo un vendaval de ideas y sonido que dio mucho que hablar. Sólo tenemos que buscar un poquillo por la red o leer las revistas y magazines musicales más populares para darnos cuenta de la unanimidad que existe en torno a este primer trabajo del grupo y, en general, en toda su obra.
Sus trabajos son siempre originales, aguerridos y siempre están impregandos de una fuerza especial. Y, aunque tocan varios estilos y tempos, saben conceptualizar y homogeneizar mucho el contenido musical de sus discos. Saben como utilizar el pegamento mágico y necesario para ello. En sus canciones siempre hay un poco de oscuridad, existencialismo, cierto barroquismo, algunas pinceladas de estridencia... pero siempre sonando muy sobrios, con grandes dosis de lirismo y con la mejor instrumentación y arreglos que se nos puedan ocurrir.
Quizá es pronto para decirlo, pero probablemente Arcade Fire se mencionen en las enciclopedias de la historia de la música pop en las páginas dedicadas al inicio del siglo XXI, pues su estilo es ya un clásico de nuestro siglo e indudablemente crea escuela y es reconocible a las mil leguas. Y seguramente serán una de esas bandas influyentes en los trabajos de posteriores generaciones.
Y desde su segundo trabajo Neon Blible (2007) -también muy aclamado por la crítica-se había generado una gran expectación con el lanzamiento del nuevo disco de Arcade Fire, el tercero de su carrera, lo cual parece no haber sido un obstáculo para que los canadienses hayan firmado otra soberbia obra musical.
Llevan sólo tres discos y seis años con nosotros y parece que lleven mucho más por el alboroto que se forma cada vez que sacan un nuevo disco, como les ocurre a los grupos grandes y míticos que llevan un montón de discos a sus espaldas. Y como les sucede a éstos, tienen sus sectores de admiradores, para los que son dioses, y de detractores, a los que no les parece para tanto la cosa.
No sé si este nuevo disco The Suburbs (2010) supera a sus anteriores trabajos, pero no hay duda de que es un gran disco, a pesar de que, en una primera impresión, puede parecernos algo largo (16 temas).
Es un disco semi-conceptual, que toca muchos palos y que está magistralmente ensamblado. Un disco que mejora con las escuchas, dada su densidad, y con una cosa curiosa: si tratas de hacerte una lista de las mejores canciones, observarás que ésta varía cada vez que vuelves a escuchar el disco. Las canciones que ahora te parecen las mejores, de repente, dejan paso a otra que antes no te había parecido para tanto y, en cambio, ahora está entre tus favoritas.
Esto sólo puede significar que realmente todas las canciones son muy buenas y que, depende del estado de ánimo en que te encuentres o el ambiente bajo el que lo escuchas, pueden ir mejor unas canciones que otras.
Arcade Fire han vuelto, y vamos a oír hablar de ellos, pues no van a dejar indiferente a nadie.
En nuestra sección UNA CANCIÓN (parte superior izquierda del blog) podemos escuchar la canción My Body Is A Cage, la que cierra su segundo disco Neon Bible, en la magnífica versión de Sara Lov.
Y ahora vamos a traer a uno de los platos más fuertes del panorama del pop de las últimas décadas. Llevan con nosotros prácticamente 20 años y ha llegado el momento de rendir culto a tamaña obra de la orfebrería pop aquí en EL BOSQUE, aprovechando que están de actualidad con su nuevo y magnífico disco Band Goes The Knighthood.
Nos visitan The Divine Comedy, proyecto del irlandés Neil Hannon, uno de los grandes genios que ha dado este arte llamado pop en los últimos tiempos. Es sin duda uno de los grupos más originales que existen y esto es lo primero que yo destacaría. No es una música predecible, de manual, con un estilo definido, sin apenas diferencias entre un tema y otro. Muy al contrario, con The Divine Comedy siempre vamos a tener sorpresas, elaboración, nuevas ideas y, sólo por eso, es un placer descubrir cada disco y, dentro de cada uno de ellos, cada canción, cada detalle…
Neil Hannon es un artista completo, que compone tan bien como interpreta su arte. Mucho humor, mucha sensibilidad y una música espectacular en un mismo paquete; clase, elegancia, instrumentación cuidada y grandes armonías vocales. Atemporales viñetas poéticas, dulces ironías, teatralidad, melodías a veces operísticas y ampuloso romanticismo. Buen coctail, música difícil de describir, la verdad es que es mejor oírla…
El arte debe transmitir algo y vaya como lo hacen The Divine Comedy: si estás de bajón, no hay mejor remedio para combatir el mal humor y, si estás alegre por alguna circunstancia o si estás enamorado, melodías y canciones de amor que te logran conmover. No puede negarse que todos sus discos son altamente trabajados, refinados, originales, sobresalientes, distintos.
Normalmente. a casi todos los grupos que llevan ya un cierto tiempo siempre se les respeta más por la línea de sus discos anteriores que por los más actuales, pues se le presupone un desgaste, una repetición o una merma en la capacidad de inspiración. No sucede así con este Bang Goes to Knighthood, su último trabajo, que para nosotros es un auténtico discazo y además personalmente creo que de corte más pop fresco y directo que los anteriores, si bien conserva esa magia y el carisma de siempre.
Hay tanto temas melódicos y románticos como canciones más espontáneas y divertidas, sin dejar de lado esa faceta suya más oscura y misteriosa, en la que casi te ves inmerso en el ambiente de una vieja película de amor en blanco y negro.
Yo los estoy redescubriendo de nuevo y hay cosas buenísimas que no recordaba o no conocía. Hay que tomarse su tiempo, pero os recomendamos hacer una ruta turística por su discografía completa, una vez abierto el apetito con este magnífico Bang Goes to Knighthood.
La trilogía compuesta por sus primeros discos (Liberation, Promenade y Casanova) es absoluntamente insuperable (¡qué barbaridad!). Y que decir del siguiente Fin de Siècle, una obra de arte más para acabar con el siglo y con cualquiera que la escuche... Después hay un corte o intermedio con Regeneration (2001) que es distinto de lo que venían haciendo hasta el momento. Es muy bueno, no lo vamos a negar, pero no es tanto "made in Hannon", es más bien una suerte de mezcla Radiohead-Travis. De modo que Hannon vuelve un poco por sus fueros a partir de su siguiente disco Absolute Friends donde se inicia una segunda etapa que llega hasta nuestros días, con el reseñado Bang Goes to Knighthood.
En cualquier caso, darse una vuelta por la discografía completa de The Divine Comedy es un absoluto lujo y no te cansas nunca de escucharlos. Os lo recomendamos sin lugar a dudas.
Nos visita una verdadera joya, que se ha convertido en uno de mis discos favoritos en este verano y probablemente sea uno de los mejores del año, tenga o no relevancia en los medios. Se trata del John Grant y Queen of Denmark, su primer disco en solitario tras la disolución de The Czars, uno de nuestros tesoros o debilidades aquí en el EL BOSQUE.
Seguimos pensando que la de John Grant es una de las voces masculinas más bonitas y mejor moduladas del pop actual. Y, por si fuera poco, en este disco se hace acompañar en alguno de los temas por una banda llamada Midlake, que hace una especie de pop-folk psicodélico que nos encanta y que ya nos dejó de piedra con aquel discazo llamado The Trials of Van Occupanther (2006).
Así pues, ante nosotros este Queen of Denmark, un disco lleno de colores, matices y paisajes por explorar. No sé si atreverme a tildar de discazo a todo el conjunto, porque hay temas de diverso porte y estilo, de subjetivo logro y convencimiento, pero está muy claro que este disco tiene grandísimas canciones. El comienzo es realmente soberbio, de lo mejor que hemos oído en mucho tiempo. Dudo que volvamos a escuchar otra trilogía con la solidez melódica y compositiva de las tres primeras canciones del álbum, en un prodigioso ascenso emocional.
Es más, cuando escuches esas tres primeras canciones, querrás investigar y escuchar toda la discografía de The Czars que caiga en tus manos. Quién así lo sienta, le recomendamos que empiece por el álbum Goodbye (2006) y la excelente compilación de versiones llamada Sorry I Made You Cry (2006), con la que hasta las rocas se enamoran de los cangrejos que pululan por ellas.
En definitva, un álbum excelente, precioso, lleno de buenas canciones pop -algunas realmente fantásticas- rebosante de maestría y clase y que os recomendamos como un poco de aire fresco en estos calores veraniegos. Un disco perfecto para escuchar al amanecer cuando aclara el nuevo día, cuando todo empieza o, al atardecer, coloreado por los naranjas del ocaso que, no se ven así como un final, sino como una reflexión, una recapitulación que dará paso a un nuevo y gran día, donde viven las nuevas ilusiones.
Hoy no nos apetece pensar, queremos dejar que nuestra mente navegue a su libre albedrío y que, por unas horas, la vida se muestre ante nosotros como le apetezca, como una obra de teatro de la que queremos ser meros espectadores y a la que tan solo nos permitiremos el lujo de ponerle una banda sonora.
No queremos meternos dentro de músicas conceptuales, explorar paisajes intrincados… o bosques frondosos. No nos apetece escudriñar en grandes arreglos ni en detalles sutilmente rebuscados, aquellos que parecen salir más de la tecla del ingeniero que del pentagrama del músico.
Nuestra mente hoy esta cansada y quizá la mejor receta sea pop con las viejas fórmulas: guitarra, bajo, batería y, si acaso, algún flirteo ocasional con algún pequeño toque de cuerda o teclado. Algo sencillo, si, pero no por ello facilón, carente de calidad, o que responda a la clásica radio-fórmula. Ese no es nuestro espíritu, creo que lo hemos demostrado en la ya larga singladura de este blog… ¿qué podríamos escuchar hoy?
Ya lo tengo: The Lodger. Canciones tarareables, soleadas, brillantes; coros maravillosos, elegantes bases de guitarra; temas directos, cortos, sin complejos y sin complicaciones. Vamos a buscar sus discos, a ver donde los teníamos... Bien, aquí están.
Hasta hora han editado tres discos: Grown-ups (2007), Life Is Sweet (2008) y Flashbacks (2010). Aunque los tres siguen la misma línea, recomendamos empezar por el segundo Life Is Sweet que es una pura delicia y seguir por el primero Grown-ups. En nuestra opinión, es algo más flojo Flashbacks, el último que han editado este año.
Que bien construidos están determinados pasajes de estas canciones… necesitábamos algo de frescura en esta resacosa y cálida mañana de julio… Nuestra sensación cambia, ahora estamos mucho mejor, nos sentimos vivos; tenemos toda la vida por delante y, en su largo y curvo camino, nos esperan cosas maravillosas.
Creo que vamos a estar unos días escuchando a The Lodger: lo necesitábamos. Esperamos que a tí te gusten tanto como a nosotros...