A mediados de los años 90 comenzaban su andadura una de las bandas pop más carismáticas, respetadas y sólidas del panorama actual. Tienen un estilo inconfundible que ha influenciado a muchas otras. Su música ha sido tremendamente valorada por todos aquellos amantes del buen pop, pero también por quienes están en otra onda. En la enciclopedia del pop, se han ganado una página completa y a todo color con todo merecimiento. Si es que hay "jefes" en este mundillo, como les gusta decir a muchos, éstos son uno de ellos.
Los escocesesBelle & Sebastian nos sorprendían en 1996 con aquel par de enormes discos: Tigermilk y If You're Feeling Sinister. Que tremendos discazos, que no deberían faltar en la discografía de ningún aficionado al buen pop de todos los tiempos. Su sola mención nos hace aún temblar: ¡que tremendos! Nos hacían sentir seguros de que nuestro arte favorito no iba a morir, que no iba a pasar de moda y podíamos ratificar que el buen pop no era sólo cosa de los 60 ó 70, sino que se iba a seguir haciendo por mucho tiempo, como así ha sido.
Y, como es normal, la música de Belle & Sebastian fué evolucionando desde que aparecieron por primera vez en la escena: la percusión se fue haciendo más dinámica, las líneas de bajo funky más sólidas y marcadas, las guitarras y los arreglos adquirían nuevos matices… pero nunca han perdido la esencia, la coherencia y el buen gusto; sus canciones perfectamente reconocibles, personales y siempre se nos escapa aquello de “esto suena a Belle & Sebastian…”.
A aquellos mencionados dos tremendos discazos iniciales le siguieron otros y la calidad no disminuía un ápice. A lo largo de su ya dilatada historia nos han dejado tremendas canciones, sutiles, cadenciosas, dulces y generalmente fáciles de escuchar. Yo creo que es un buen momento para darnos una vuelta por toda su discografía que es excelente. Vais a descubrir infinidad de tesoros.
Y en este décimo álbum en estudioWrite About Love (2010) lo bordan de nuevo. El estilo deStuart Murdoch de nuevo inconfundible, demostrando que es uno de los mejores compositores que exsten y siempre dejando huella, siempre dejando auténticas joyas.
Belle & Sebastian siempre fue uno de mis grupos favoritos desde “siempre” y me han acompañado muchos años en numerosas etapas y decisiones de mi vida. Los tengo totalmente interiorizados y la banda se ha llegado a convertir en una gran amiga, de esas que amas y no hace falta saber más ni preguntar por qué… simplemente le amas sin más y quieres que esté contigo.
Han pasado ya cuatro años desde su anterior disco The Life Pursuit (2006) y ya los extrañábamos un montón. En esta entrega se han vuelto a apoyar en Tony Hoffer como productor. Para reemplazar la voz femenina de Isobel Campbell en este disco toma el relevo Sarah Martin, componente de la banda, y dos invitadas especiales: la popular Norah Jones y la actriz Carey Mulligan (An education).
Write About Love es en conjunto un disco alegre y luminoso. Pop de cámara humilde y agridulce, pues tan pronto va perfecto para una tarde de lluvia como para un día soleado en el que tenemos un montón de planes.
No hay grandes sorpresas, pues transita senderos ya conocidos. Once canciones con mucho oficio (algunas son lecciones magistrales) y basadas en su clásica instrumentación: guitarras de sonido limpio, secciones de viento y cuerda, sintetizadores analógicos, coros y voces… Las letras hablan de la rutina de lo cotidiano, de oficinas, de vida urbana. Y por supuesto, del amor, como no podía ser de otra forma con ese título.
Y es que dicen que el amor mueve montañas… Yo hace tiempo que estoy enamorado de Belle & Sebastian, los amo, los tengo dentro de mí y, como quiero ofreceros lo mejor que tengo, me atrevo a compartirlos contigo.
Por fin recibimos la visita de una de las bandas de pop-rock más trascendentales de los últimos tiempos, a pesar de su todavía corta trayectoria. Estamos hablando de los canadienses Arcade Fire.
Su primer disco Funeral (2004) sorprendió a todo el mundo y es uno de los mejores discos de la década sin lugar a dudas. De vez en cuando es necesario un disco así para dar un nuevo salto evolutivo en la trayectoria de la música pop. Funeral fue, más que una bocanada de aire fresco, todo un vendaval de ideas y sonido que dio mucho que hablar. Sólo tenemos que buscar un poquillo por la red o leer las revistas y magazines musicales más populares para darnos cuenta de la unanimidad que existe en torno a este primer trabajo del grupo y, en general, en toda su obra.
Sus trabajos son siempre originales, aguerridos y siempre están impregandos de una fuerza especial. Y, aunque tocan varios estilos y tempos, saben conceptualizar y homogeneizar mucho el contenido musical de sus discos. Saben como utilizar el pegamento mágico y necesario para ello. En sus canciones siempre hay un poco de oscuridad, existencialismo, cierto barroquismo, algunas pinceladas de estridencia... pero siempre sonando muy sobrios, con grandes dosis de lirismo y con la mejor instrumentación y arreglos que se nos puedan ocurrir.
Quizá es pronto para decirlo, pero probablemente Arcade Fire se mencionen en las enciclopedias de la historia de la música pop en las páginas dedicadas al inicio del siglo XXI, pues su estilo es ya un clásico de nuestro siglo e indudablemente crea escuela y es reconocible a las mil leguas. Y seguramente serán una de esas bandas influyentes en los trabajos de posteriores generaciones.
Y desde su segundo trabajo Neon Blible (2007) -también muy aclamado por la crítica-se había generado una gran expectación con el lanzamiento del nuevo disco de Arcade Fire, el tercero de su carrera, lo cual parece no haber sido un obstáculo para que los canadienses hayan firmado otra soberbia obra musical.
Llevan sólo tres discos y seis años con nosotros y parece que lleven mucho más por el alboroto que se forma cada vez que sacan un nuevo disco, como les ocurre a los grupos grandes y míticos que llevan un montón de discos a sus espaldas. Y como les sucede a éstos, tienen sus sectores de admiradores, para los que son dioses, y de detractores, a los que no les parece para tanto la cosa.
No sé si este nuevo disco The Suburbs (2010) supera a sus anteriores trabajos, pero no hay duda de que es un gran disco, a pesar de que, en una primera impresión, puede parecernos algo largo (16 temas).
Es un disco semi-conceptual, que toca muchos palos y que está magistralmente ensamblado. Un disco que mejora con las escuchas, dada su densidad, y con una cosa curiosa: si tratas de hacerte una lista de las mejores canciones, observarás que ésta varía cada vez que vuelves a escuchar el disco. Las canciones que ahora te parecen las mejores, de repente, dejan paso a otra que antes no te había parecido para tanto y, en cambio, ahora está entre tus favoritas.
Esto sólo puede significar que realmente todas las canciones son muy buenas y que, depende del estado de ánimo en que te encuentres o el ambiente bajo el que lo escuchas, pueden ir mejor unas canciones que otras.
Arcade Fire han vuelto, y vamos a oír hablar de ellos, pues no van a dejar indiferente a nadie.
En nuestra sección UNA CANCIÓN (parte superior izquierda del blog) podemos escuchar la canción My Body Is A Cage, la que cierra su segundo disco Neon Bible, en la magnífica versión de Sara Lov.
Y ahora vamos a traer a uno de los platos más fuertes del panorama del pop de las últimas décadas. Llevan con nosotros prácticamente 20 años y ha llegado el momento de rendir culto a tamaña obra de la orfebrería pop aquí en EL BOSQUE, aprovechando que están de actualidad con su nuevo y magnífico disco Band Goes The Knighthood.
Nos visitan The Divine Comedy, proyecto del irlandés Neil Hannon, uno de los grandes genios que ha dado este arte llamado pop en los últimos tiempos. Es sin duda uno de los grupos más originales que existen y esto es lo primero que yo destacaría. No es una música predecible, de manual, con un estilo definido, sin apenas diferencias entre un tema y otro. Muy al contrario, con The Divine Comedy siempre vamos a tener sorpresas, elaboración, nuevas ideas y, sólo por eso, es un placer descubrir cada disco y, dentro de cada uno de ellos, cada canción, cada detalle…
Neil Hannon es un artista completo, que compone tan bien como interpreta su arte. Mucho humor, mucha sensibilidad y una música espectacular en un mismo paquete; clase, elegancia, instrumentación cuidada y grandes armonías vocales. Atemporales viñetas poéticas, dulces ironías, teatralidad, melodías a veces operísticas y ampuloso romanticismo. Buen coctail, música difícil de describir, la verdad es que es mejor oírla…
El arte debe transmitir algo y vaya como lo hacen The Divine Comedy: si estás de bajón, no hay mejor remedio para combatir el mal humor y, si estás alegre por alguna circunstancia o si estás enamorado, melodías y canciones de amor que te logran conmover. No puede negarse que todos sus discos son altamente trabajados, refinados, originales, sobresalientes, distintos.
Normalmente. a casi todos los grupos que llevan ya un cierto tiempo siempre se les respeta más por la línea de sus discos anteriores que por los más actuales, pues se le presupone un desgaste, una repetición o una merma en la capacidad de inspiración. No sucede así con este Bang Goes to Knighthood, su último trabajo, que para nosotros es un auténtico discazo y además personalmente creo que de corte más pop fresco y directo que los anteriores, si bien conserva esa magia y el carisma de siempre.
Hay tanto temas melódicos y románticos como canciones más espontáneas y divertidas, sin dejar de lado esa faceta suya más oscura y misteriosa, en la que casi te ves inmerso en el ambiente de una vieja película de amor en blanco y negro.
Yo los estoy redescubriendo de nuevo y hay cosas buenísimas que no recordaba o no conocía. Hay que tomarse su tiempo, pero os recomendamos hacer una ruta turística por su discografía completa, una vez abierto el apetito con este magnífico Bang Goes to Knighthood.
La trilogía compuesta por sus primeros discos (Liberation, Promenade y Casanova) es absoluntamente insuperable (¡qué barbaridad!). Y que decir del siguiente Fin de Siècle, una obra de arte más para acabar con el siglo y con cualquiera que la escuche... Después hay un corte o intermedio con Regeneration (2001) que es distinto de lo que venían haciendo hasta el momento. Es muy bueno, no lo vamos a negar, pero no es tanto "made in Hannon", es más bien una suerte de mezcla Radiohead-Travis. De modo que Hannon vuelve un poco por sus fueros a partir de su siguiente disco Absolute Friends donde se inicia una segunda etapa que llega hasta nuestros días, con el reseñado Bang Goes to Knighthood.
En cualquier caso, darse una vuelta por la discografía completa de The Divine Comedy es un absoluto lujo y no te cansas nunca de escucharlos. Os lo recomendamos sin lugar a dudas.
Nos visita una verdadera joya, que se ha convertido en uno de mis discos favoritos en este verano y probablemente sea uno de los mejores del año, tenga o no relevancia en los medios. Se trata del John Grant y Queen of Denmark, su primer disco en solitario tras la disolución de The Czars, uno de nuestros tesoros o debilidades aquí en el EL BOSQUE.
Seguimos pensando que la de John Grant es una de las voces masculinas más bonitas y mejor moduladas del pop actual. Y, por si fuera poco, en este disco se hace acompañar en alguno de los temas por una banda llamada Midlake, que hace una especie de pop-folk psicodélico que nos encanta y que ya nos dejó de piedra con aquel discazo llamado The Trials of Van Occupanther (2006).
Así pues, ante nosotros este Queen of Denmark, un disco lleno de colores, matices y paisajes por explorar. No sé si atreverme a tildar de discazo a todo el conjunto, porque hay temas de diverso porte y estilo, de subjetivo logro y convencimiento, pero está muy claro que este disco tiene grandísimas canciones. El comienzo es realmente soberbio, de lo mejor que hemos oído en mucho tiempo. Dudo que volvamos a escuchar otra trilogía con la solidez melódica y compositiva de las tres primeras canciones del álbum, en un prodigioso ascenso emocional.
Es más, cuando escuches esas tres primeras canciones, querrás investigar y escuchar toda la discografía de The Czars que caiga en tus manos. Quién así lo sienta, le recomendamos que empiece por el álbum Goodbye (2006) y la excelente compilación de versiones llamada Sorry I Made You Cry (2006), con la que hasta las rocas se enamoran de los cangrejos que pululan por ellas.
En definitva, un álbum excelente, precioso, lleno de buenas canciones pop -algunas realmente fantásticas- rebosante de maestría y clase y que os recomendamos como un poco de aire fresco en estos calores veraniegos. Un disco perfecto para escuchar al amanecer cuando aclara el nuevo día, cuando todo empieza o, al atardecer, coloreado por los naranjas del ocaso que, no se ven así como un final, sino como una reflexión, una recapitulación que dará paso a un nuevo y gran día, donde viven las nuevas ilusiones.
Hoy no nos apetece pensar, queremos dejar que nuestra mente navegue a su libre albedrío y que, por unas horas, la vida se muestre ante nosotros como le apetezca, como una obra de teatro de la que queremos ser meros espectadores y a la que tan solo nos permitiremos el lujo de ponerle una banda sonora.
No queremos meternos dentro de músicas conceptuales, explorar paisajes intrincados… o bosques frondosos. No nos apetece escudriñar en grandes arreglos ni en detalles sutilmente rebuscados, aquellos que parecen salir más de la tecla del ingeniero que del pentagrama del músico.
Nuestra mente hoy esta cansada y quizá la mejor receta sea pop con las viejas fórmulas: guitarra, bajo, batería y, si acaso, algún flirteo ocasional con algún pequeño toque de cuerda o teclado. Algo sencillo, si, pero no por ello facilón, carente de calidad, o que responda a la clásica radio-fórmula. Ese no es nuestro espíritu, creo que lo hemos demostrado en la ya larga singladura de este blog… ¿qué podríamos escuchar hoy?
Ya lo tengo: The Lodger. Canciones tarareables, soleadas, brillantes; coros maravillosos, elegantes bases de guitarra; temas directos, cortos, sin complejos y sin complicaciones. Vamos a buscar sus discos, a ver donde los teníamos... Bien, aquí están.
Hasta hora han editado tres discos: Grown-ups (2007), Life Is Sweet (2008) y Flashbacks (2010). Aunque los tres siguen la misma línea, recomendamos empezar por el segundo Life Is Sweet que es una pura delicia y seguir por el primero Grown-ups. En nuestra opinión, es algo más flojo Flashbacks, el último que han editado este año.
Que bien construidos están determinados pasajes de estas canciones… necesitábamos algo de frescura en esta resacosa y cálida mañana de julio… Nuestra sensación cambia, ahora estamos mucho mejor, nos sentimos vivos; tenemos toda la vida por delante y, en su largo y curvo camino, nos esperan cosas maravillosas.
Creo que vamos a estar unos días escuchando a The Lodger: lo necesitábamos. Esperamos que a tí te gusten tanto como a nosotros...
The New Pornographers son un grupo canadiense formado en 1997 en Vancouver. Suele ser referida como una superbanda, ya que casi todos sus miembros tienen sus propios proyectos en solitario o con otras bandas, como los excelentes trabajos de Neko Case, de Carl Newman o el excelente grupo de Dan Bejar, llamado Destroyer que, por cierto, fue la primera reseña que inauguraba este blog.
Se dice que el líder de la banda, Carl Newman, seleccionó el nombre de la misma haciendo eco del predicador de televisión Jimmy Swaggart, quien aparentemente dijo que "la música era la nueva pornografía", si bien otra versión indica que en realidad el nombre salió después de ver la película de culto The Pornographers (1966), del director japonés Shohei Imamura.
The New Pornographers han escrito excelentes discos en su ya dilatada carrera, que empezaba con el siglo: ‘Mass Romantic’, ‘Electric Version’ o ‘Twin Cinema’, … todos denotaban un pop poderoso, imparable, musculoso, totalmente directo y fresco. Ese tipo de canciones trepidantes que quieres volver a oír una y otra vez. Su música ha sido frecuentemente clasificada como de estilo power pop pero, en mi opinión, son inclasificables; en sus canciones hay mucho más trabajo del que parece y, además de los arreglos de guitarras, existen texturas más elaboradas y complejas con las voces y con otros instrumentos. De hecho, su sonido crea escuela y son ellos los que deben tomarse como una referencia.
En este nuevo disco, Togheter, dan nuevas muestras de su cohesión, que no está reñida con los trabajos independientes de cada uno de sus miembros. Ni siquiera firman individualmente las canciones que aportan cada uno, si bien puedes adivinarlo dada su marcada personalidad a nada que conozcas un poco sus trabajos en solitario.
A la fiesta se suman, aumentando la familia de nuevos pornógrafos y aportando clase, Annie Clark (St Vincent), que aporta su guitarra a ‘My Shepherd’, Will Sheff (Okkervil River), que canta en ‘Moves’, y Zach Condon y su trompeta en ‘A Bite Out Of My Bed’ y los magníficos Dap-Kings de Sharon Jones que dan un bonito punto soul.
En definitiva, The New Pornographers nos dejan otro pildorazo pop, un disco muy notable, divertido y muy bien construido por esta banda de galácticos del pop que convencen tanto juntos como separados.
Estamos en 2003. Una nueva banda hace su debut. El disco se llama Lesser Matters y, de entrada, ya nos quedamos mirando con curiosidad su llamativa y algo extraña portada.
Podemos leer que los autores se hacen llamar algo así como The Radio Dept. (con un punto al final).
Nos ponemos a escucharlo y, de repente, una cascada de sonidos trepidantes y electrizantes nos abofetea la cara y nos descoloca un poco. Sin embargo, y a pesar del ímpetu desplegado, la música es bonita, intuitiva y se hace querer poco a poco. Se nos empieza a pegar a la piel y sentimos la necesidad de volverla a escuchar.
Poco a poco, su música logra enamorarnos. Descubrimos sus melodías y secretos, escarbando para ello en su externa capa compuesta por algo de ruido, niebla y motas de polvo. Predominan los samples, efectos y ritmos que se adivinan programados; los sintetizadores y teclados atmosféricos están por todas partes, pero también hay una buena base de distorsión de guitarras. Un gran regusto doméstico se deja entrever, a pesar de lo enrarecido del ambiente. En el fondo de ese panorama, entre esa densa niebla, flotan, se adivinan y sobreviven las melodías que al final son las reinas de la noche y fluye de ellas un aire melancólico que hace totalmente respirable esa atmósfera.
Ya hemos comentado en otras ocasiones que las etiquetas musicales son subjetivas e inventadas, pero nos sirven un poco a modo de referencia. Podemos hablar en este caso de la predominancia de algo llamado sohegazer, pero con dream-pop, shynt-pop, e incluso algo de punk, camuflados.
Después de aquel Lesser Matters, The Radio Dept. continuaron en esa misma o similar línea, haciendo buenos discos, aunque sin la sorpresa inicial: Pet Grief (2006) y ahora Clinging To a Scheme (2010).
Su música sigue siendo un batiburrillo de influencias, entre las que se nos vienen a la mente: Field Mice, Jeus and Mary Chain, Felt, The Cure, Pet Shop Boys, Joy Division, My Bloody Valentine, OMD, New Order, Trembling Blue Stars, Pixies, Slowdive…
Pero esto solo a nivel de cultura general y, como siempre decimos, lo mejor es ponerse manos a lo obra y sacar nuestras propias conclusiones. A lo mejor descubrimos algo que nos encanta y nos llevamos esa sorpresa y esa “bofetada” musical que recibimos nosotros cuando los descubrimos allá por 2003.
Por si las 69 canciones de amor no fueron suficientes, os dejamos hoy con Communication, una bonita canción que Nina Persson interpreta con The Cardigans y que se encargará de rematarnos. Una verdadera joya.
Amor, amistad, en cualquier variante... tomemos unas dosis de esta medicina. Seguro que nos vamos a sentir mejor. No te pierdas, conéctate.
Y os dejamos también con el tema Slow, con el que queremos realizar un pequeño tributo a Nina Persson, una impresionante y carismática artista sueca, que ha escrito unas hermosas páginas en la historia del pop, realmente tremendas y emocionantes, capaces de despertar a un muerto y que todo amante del pop no debería ignorar, trabajando especialmente con The Cardigans o en su proyecto A Camp y también colaborando con otras bandas, como Sparklehorse o Manic Street Preachers.
Volvemos con una nueva entrega en nuestra joven sección llamada ElDisCóBoLo, donde nos proponemos desempolvar discos -no excesivamente antiguos- que para nosotros hayan significado algo especial, que nos hayan dejado huella, que no podamos olvidar o que nos llevaríamos a una isla desierta… Y nuestro invitado de hoy sería, sin lugar a dudas, uno de ellos: 69 Love Songs, por The Magnetic Fields.
The Magnetic Fields es una banda neoyorquina encabezada por el compositor y cantante Stephin Merritt, sin lugar a dudas uno de los mejores compositores que ha dado el panorama pop en los últimos 15 años. Le acompañó desde siempre su amiga Claudia Gonson (percusión , piano, voz) y cierran la formación Sam Davol (violonchelo) y John Woo (banjo y guitarra).
Stephin Merritt ha estado trabajando en varios proyectos, pero no nos vamos a perder aquí en los muchos datos biográficos o discográficos que fácilmente vais a poder encontrar en la red. Nos basta con despertaros el gusanillo por la obra de este gran artista.
69 Love Songs. 1999. Terminaba uno de los siglos más significativos y, a la vez, más violentos de la humanidad. Llegada es la hora de predicar amor. Sin complejos. Disco triple: 23 canciones en cada uno. Su obra cumbre, la unánimemente más aclamada y uno de los mejores discos pop de todos los tiempos. 69 canciones de amor en las que el artista intenta comprender todos los ritmos, todos los estilos, todas las perspectivas y todas las temáticas posibles en el ámbito de las melodías amorosas. La luz de cada canción atraviesa un prisma distinto cada vez y, siempre se descompone en el espectro de colores del amor, de cualquier índole, pues el amor está en todas partes si queremos verlo.
Un proyecto tremendamente ambicioso como pocos artistas tienen la facultad de poder acometer con la solvencia con la que lo hace Stephin Merritt (quizá sólo Sufjan Stevens tiene esa capacidad).
Una obra que, en contra de lo que pudiera parecer, no llega a aburrir a pesar de ser tan extensa; cada tema es una poesía, una pincelada, una evocación, una bocanada de aire fresco y, lo mejor de todo, una sorpresa. Las canciones pasan: una, otra…diez, quince…sesenta y nueve; y no te das apenas cuenta, no te aburres y es que todas tienen algo. Casi todas son buenas y, algunas, una joya.
Prepárate a abrir tu mente y a viajar por el espacio sideral del sonido artesano, hecho con delicadeza, con amor, porque las canciones no están especialmente recargadas y son aparentemente simples, como hechas en casa. La grave, afinada y bien modulada voz de Stephen se alterna sutilmente con las interpretaciones de Claudia Gonson y con las de varios otros vocalistas invitados, que dan vida a determinados temas.
Hay una gran variedad de instrumentación por doquier: ukelele, banjo, acordeón, violonchelo, mandolina, piano, flauta, xilófono, y varios instrumentos de percusión, además de los usuales sintetizadores, guitarras y efectos. Elementos todos ellos, junto con las alternativas de las voces, los que hacen que la obra pueda ir avanzando inexorablemente sin aburrirnos y que estemos esperando con expectación e ilusión cada nueva canción.
Canciones largas, cortas, lentas, rápidas, destellos de electricidad, canciones acústicas, ritmos latinos, jazz ebrio y experimentos vocales. Toda una exhibición de talento.
En un mundo como el que vivimos, donde a veces todo se nos presenta tan materialista, tan mediatizado, tan político, tan corrupto o tan deshumanizado, Stephen Merritt nos devuelve un poco de confianza en la humanidad; nos muestra de lo que es capaz el ser humano a través del arte y además nos cuenta que todo es amor y que, sea en primer o en segundo plano, siempre ha de estar presente en nuestras vidas, como lo está en estas 69 canciones, desde la primera hasta la última.
Deja que esta maravillosa colección de canciones sean la banda sonora de tu vida por unos días, déjalas ser tus compañeras, déjalas entrar y permite que se inmiscuyan en aquellos proyectos que acometas.
En los últimos días andamos cautivados por la voz y la personalidad de Elizabeth Ziman y también por su amplio abanico musical. Lo escuchamos una y otra vez y no nos cansamos. Tras un primer EP editado en 2006, Elizabeth & The Catapult –que así se llama su proyecto musical junto a Pete Lalish y Danny Molad- han editado un gran disco llamado Taller Children (2009) y que es nuestro invitado de hoy.
Elizabeth & The Catapult nos visitan desde Brooklyn y su música combina elementos de jazz, pop y texturas acústicas. Tienen un sonido excelente y suenan perfectamente cohesionados, como si el proyecto llevara mucho más tiempo de rodaje. Como hemos dicho, cuentan con un repertorio amplio, que tan pronto te rompe en dos un tema lento, como te hace saltar de la silla con un tema de corte más rítmico o desenfadado.
Es ese tipo de pop juguetón con una introspección adulta, concepto de entender la música que tanto nos gusta por aquí en EL BOSQUE. El disco ha sido producido en su mayor parte por Mike Mogis, productor de Bright Eyes, M. Ward y Rilo Kiley, entre otros. Ahí es nada.
Taller Children (niños grandes). Si, niños grandes. El ser humano, siempre se ve insatisfecho y siempre añora lo que no tiene; anhela ser adulto para que nadie más tome las decisiones por él y, al crecer, añora volver a ser niño para evadir responsabilidades y poder hacer de la vida un juego. Queremos ser grandes, sin dejar de ser niños, y es que la etapa infantil y la de preadolescencia es muy larga en el ser humano, a diferencia de en otras especies, y eso deja sus secuelas.
La imaginación, la fantasía de los niños, que gran tesoro, que primor… Que pena que muchos adultos la pierden y muchas veces injustamente llamamos “niños” a aquellos que la conservan y la exteriorizan en demasía. No nos damos cuenta de lo “aburridos” que podemos resultar muchas veces los “mayores”.
Hay algo en la expresión, en la mirada de Elizabeth que nos cae bien, que transmite confianza, nobleza, sinceridad, algo que nos hace sentir paz… Confiamos en ella, y en su música, y no nos vamos a plantear más filosofías, tan sólo vamos a disfrutar con la música de Elizabeth & The Catapult, que seguro que es también lo que ellos quieren.
Estábamos escribiendo la siguiente reseña para compartirla aquí en nuestro espacio habitual en EL BOSQUE cuando, navegando por ahí, nos hemos topado con este maravilloso concierto en el excelente programa Morning Becomes Eclecticde la KCRW, la emisora de radio por Internet del Santa Monica College, en Los Angeles, California. Cuantos buenos ratos hemos pasado escuchando este programa de la KCRW, que periódicamente emite conciertos de bandas actuales con un sonido totalmente excepcional.
Aunque muchas veces los artistas presentan versiones minimalistas de sus temas en este tipo de conciertos, Camera Obscura acudieron al programa con prácticamente todas sus armas y realizan una interpretación extraordinaria de muchos de los grandes temas de su último disco My Maudlin Career(2009).
Este es el cartel que desplegaron, incluida la entrevista:
1. Intro 2. Swans 3. Honey in the Sun 4. Forest and Sands 5. Interview 6. French Navy 7. James 8. Tougher Than the Rest 13. Outro 14. You Tell a Lie
Ya nos despachamos a gusto en su momento sobre este disco en particular y sobre Camara Obscura en general hace poco más de un año y, ya entonces, no dejamos lugar a dudas de que se trata de una de nuestras bandas favoritas, de nuestros buques insignia aquí en EL BOSQUE.
Eighties Fan, aquella tierna canción casi-perfecta que nos sorprendía a todos en aquel 2001...que delicia. Parece mentira que hayan pasado ya casi diez años.
Tracy Campbell, aquella tierna jovencita con aspecto inocente que surgía entre de entre las sábanas, ocultando sus ojos azules bajo el celuloide en blanco y negro, la cantaba a las mil maravillas, esa voz tan dulce, tan personal… Si, 10 años y ahí sigue, siendo una de las mejores compositoras e intérpretes de lo que llevamos de siglo y, lamentablemente, todavía habrá quien no la conozca.
Pero aquí está EL BOSQUE DEL POP al rescate, como superhéroe que cruza los cielos para salvarla, como barco que surca los mares en busca de tesoros…Hoy no nos hemos podido resistir a traeros a esta gema que os ayude a endulzar vuestras vidas.
Que maravilla. Disfrutadlo…
¡Como envidio a quién no conozca aún a Camera Obscura y los descubra ahora…!