
En ella no tenemos mayor ambición que presentaros un disco, simplemente. Pero eso… ¿no es lo que ya estamos haciendo habitualmente?
En cierto modo si, pero normalmente vamos presentando discos siguiendo el ritmo de la actualidad. Lo que ahora proponemos es desempolvar un disco que para nosotros haya significado algo especial, que nos haya dejado huella, que no podamos olvidar, que nos llevaríamos a una isla desierta… Un disco que queramos compartir, que nos haya parecido totalmente recomendable, sorprendentemente bueno, “imprescindible”, como se puede leer por ahí en los comentarios musicales al uso.
Como regla, no nos vamos a ir mucho más de 10 años hacia atrás; no se trata de sacar aquí viejas glorias –que sin duda las hay y muchas- abarcando el último medio siglo, desde que empezó todo este tinglado de la música popular. Se trata de desempolvar discazos, pero de estos tiempos, de nuestros tiempos.
Además, en esta sección, os invitamos a dejar vuestros comentarios y sugerencias sobre aquellos que son vuestros discos favoritos de la última década.
Y vamos a empezar con un disco del 2001 (aunque reeditado y revisado en 2008) que se llama The Opiates y está firmado por Thomas Feiner, que a veces responde al nombre de AnyWhen e incluso a ambos nombres: Thomas Feiner & Anywhen.
The Opiates es un disco realmente sorprendente, alejado de los hábitos musicales más populares o más al uso. Probablemente no sea lo que estamos acostumbrados a escuchar y por ello no debemos juzgarlo a la ligera; nos tenemos que tomar nuestro tiempo y reservarnos un momento y un espacio tranquilo en el que nos digamos: vamos a saborear este disco, vamos a ver que nos transmite.
Es una música difícilmente definible, aún contando con todo el abanico de etiquetas disponible hoy día (aunque casi nadie distingue bien unas de otras).
Como solemos hacer habitualmente, no entramos en detalles biográficos –podemos encontrarlos fácilmente en la red - pero es curioso ver que no haya trascendido este disco y también que no haya habido discos posteriores de Anywhen desde entonces. ¡Cuántos artistas habrían vivido de las rentas con una obra magna como esta! ¿Un nuevo caso de genio que no puede superar o asimilar su grandeza?
En fin, vamos con la música, que es el tema que nos compete comentar y compartir aquí en EL BOSQUE.

El disco comienza con una especie de obertura de cuerdas wagneriana con The Siren Songs que acaba depositando a Thomas Feiner en una tensa especie de balada que pone los pelos “como escarpias” y, a partir de ese momento y sin apenas saber cómo, ya estás atrapado: te preguntas como es posible que algo tan bueno no haya trascendido… Las cuerdas de la Orquesta sinfónica de la radio de Varsovia arropan durante todo el disco la ejecución instrumental y esta colección de canciones, que se suceden plácidamente una tras otra; las melodías juegan a esconderse entre las distintas capas instrumentales, ora se manifiestan con fuerza dramática, ora se tornan suaves y tiernas…
Hay muchos discos que son pura orfebrería pop, obras de arte sonoras, y que merece mucho la pena conocer. Sin duda, este es uno de ellos y aquí, en El DisCóBoLo, vamos a tratar de presentar aquellos que más nos han gustado.
Si te apetece, estás invitado a compartirlos con nosotros...
http://www.myspace.com/thomasfeiner
http://www.myspace.com/anywhenmusic