jueves, 30 de julio de 2009

Butcher Boy - React or Die


Es realmente emocionante y gratificante toparse de repente con un sonido pop tan directo y que es capaz de dar tanto en la diana como el que practican estos chicos que se hacen llamar Butcher Boy. Su música es de un tremendo vitalismo, colorido y está interpretada con una gran definición. Hacen unas canciones muy generosas, que se nos antojan muy definidas y totalmente faltas de complejos.

No comprendemos como joyas como este React or Die (2009) o su anterior trabajo Profit in Your Poetry (2007) no están al alcance de todos y difundidas por todos los medios. Menos mal que, aquí en EL BOSQUE, los hemos descubierto mirando debajo de las piedras y aquí estamos para divulgarlos a bombo y platillo.

Detrás de este grupo está John Hunt, el responsable de uno de los clubs indies más famosos de Glasgow, el National Pop League. Butcher Boy comenzó en 1998 cuando John enviaba poemas al periódico local bajo esa firma: “el niño carnicero”. Posteriormente, comenzó a tocar y componer canciones, hasta que formó la banda en 2005.

Me tengo que remontar bastante tiempo atrás para recordar un disco que entre tan a la primera. Sólo con escuchar las dos primeras canciones When I'm Asleep y Carve a Pattern entras en una especie de “climax pop”, que nos viene a explicar un poco el por qué nos gusta esto y le dedicamos tantas horas.

Es cierto que no se le pueden pedir innovaciones creativas, pero esto no es siempre necesario. Tienen una base tipo folk/pop muy bien construida y que nos puede sonar a algo ya escuchado en determinados pasajes, pero es indudable que saben hacer muy buenas canciones que logran enganchar, atrapar y emocionar. Toda una joya, con ciertos momentos más álgidos que otros, pero que no tiene ni un solo segundo de desperdicio.

http://www.myspace.com/butcherboymusic

viernes, 24 de julio de 2009

My Latest Novel - Deaths And Entrances

Nos gusta ofrecer y compartir buena música con todos vosotros y, cuando traemos algo por aquí, podéis estar seguros que se trata de una decisión muy meditada, que lo hemos escuchado muchas veces y que, a nuestro juicio, merece mucho la pena. No traemos cualquier cosa “a la ligera” ni nada que no haya sido convenientemente digerido y, por ello, a veces nos podemos demorar un poco en nuestras selecciones, las cuales a veces toman su tiempo.

Esperábamos ya con vehemencia este segundo trabajo de los escoceses My Latest Novel, después de aquel buen sabor de boca que nos dejaron con aquel excelente y sorpresivo -por lo creativo- debut llamado Wolves (2006). Siempre es difícil superar ese listón del segundo disco y más aún con el sólido y buen trabajo que hicieron entonces. Pero podemos decir que no nos han decepcionado, continuando en una línea muy similar, algo más evolucionada, pero igualmente evocadora e impresionante en este nuevo trabajo que han dado en llamar Deaths and Entrances (2009), el cual está entre los mejores discos que hayamos podido escuchar en lo que va de año.

No es una música para escuchar a la ligera, a modo de divertimento, pero no quiere decir ello que sea complicada o sofisticada. Simplemente es que tiene un montón de matices y que, cuando escuchamos atentamente los pasajes que componen cada pieza, se translucen muchas cualidades: intensidad, riesgo, creatividad y torrente sónico. Nada de canciones pop políticamente perfectas, con estructuras al uso o tirando de manual, sino temas con momentos ora intoxicados de dolor y rabia, ora destilando belleza y dulzura flotando en las cuerdas florales de sus instrumentos. Realmente hay partes en que llegas a pensar que realmente lo clavan. Sólo hay que escuchar temas como Sister Sneaker Sister Soul o The Hope Edition en el disco anterior o Lacklustre de este nuevo disco, para saber a que nos referimos.

La música de My Latest Novel tiene una marcada personalidad y no parece seguir manual ni guía de estilos alguna. Es de esos grupos que suenan a sí mismos y que pueden crear escuela. En sus canciones imperan los juegos de voces altamente trabajados para que casen de forma casi perfecta con sus brillantes arreglos de guitarra y las sutiles entradas de los violines en perfecta simbiosis con las melodías.

Las canciones forman un coherente y consistente collage, a veces un tanto bizarro, pero siempre con una música homogénea, construida con mucho talento y una auténtica apología a la melodía que, a veces, se inmiscuye en una ligera niebla que no oscurece ni emborrona el panorama que se divisa, porque hay chispa y hay innumerables bocanadas de aire fresco, de sol radiante y aparecen arco-iris por doquier.

Es una maravilla encontrar discos así, bien trabajados, hechos con ideas, con estilo y con ganas. My Latest Novel ofrecen una propuesta de pop que nos hacen seguir creyendo en esto.



http://www.mylatestnovel.com/
http://www.myspace.com/mylatestnovel

jueves, 16 de julio de 2009

Cats On Fire
Our Temperance Movement

En estos días hemos estado escudriñando entre las novedades más interesantes aparecidas este año, tratando de seleccionar lo mejor del pop actual para todos vosotros, de forma acorde con nuestro lema. Y, si nos queréis acompañar, os vamos a ir presentando aquí discos realmente majos en los próximos días.


Empezamos con el descubrimiento de una banda de POP directo y con mayúsculas: se llaman Cats On Fire y vienen al BOSQUE desde las nórdicas y lejanas tierras de Finlandia, lo que para nada hace fría su música.

Aunque en 2007 ya editaron un primer disco llamado The Province Complains (muy bueno también), nosotros los hemos conocido y nos han sorprendido más que gratamente con este nuevo Our Temperance Movement (2009).

Diez efectivos temas llenos de bonitas melodías flotando en una base de guitarras (incluso mandolina en el primer tema), adornados con la presencia de marcados bajos, teclados, coros pop al uso y la singular voz de su cantante, con un sonido que tiene ciertas e innegables reminiscencias ochenteras, si bien beben de todas las fuentes pop-rock más clásicas.

Magníficas canciones, llenas de inspiración y un variado repertorio que hacen que el disco no aburra en absoluto y que se escuche sin apenas darnos cuenta, teniendo que irremediablemente volverlo a escuchar una y otra vez. Pareciera que fabrican un pop-rock de manual, pero no por ello carente se sentimientos y multitud de sentimientos por transmitir.

En el capítulo de nuestras sensaciones subjetivas, nos transmiten ritmo, viveza, colores cálidos, alegría y ganas de hacer cosas. Son ideales para escucharlos en situaciones en las que estamos haciendo alguna actividad, por ejemplo alguna chapuza en casa, alguna labor rutinaria o entretenida y muy especialmente se nos antojan excelentes para escucharlos cuando estamos en carretera.

Dales una oportunidad. Si te gusta el buen pop de siempre, no te van a dejar indiferente…



http://www.myspace.com/catsonfiremusic
http://www.netikka.net/catsonfire/

lunes, 1 de junio de 2009

Descubriendo a Acid House Kings

Un buen día

Andaba yo escudriñando, hace ya algunos años, por los music blogs que empezaban a proliferar y a ponerse de moda por entonces. Era una forma real y, a la vez, impresionante para conocer una música que, de otra forma, nunca hubiera conocido ya que no se solía presentar en los medios más habituales como tv, radio, prensa, tiendas, etc.

En mi devenir por aquellos mundos, coleccioné una serie de canciones que me parecían interesantes, con el fin de escucharlas, desgranarlas, tranquilamente después todas juntas y con la esperanza de descubrir nuevas cosas. Un buen día, cuando por fin tuve un rato para dedicarles una primera audición, fui escuchando una tras otra, tomando mentales notas sobre este detalle de aquí o este otro de acá. Había cosas muy interesantes, que me invitaban a la búsqueda de nuevas informaciones sobre los artistas, pero…de repente, dos de esas canciones me dejaron sin habla. Las volví a escuchar: se llamaban Sunday Morning y This Herat Is A Stone. Eran pegadizas a rabiar, alegres, directas, sin barroquismos, sin complicados arreglos, sin “nada que entender” para disfrutarlas; eran simplemente fascinantes. Ese tipo de canción pop clásica, aparentemente sencilla, envuelta en una atmósfera de guitarra y piano, marcados bajos, ocasionales arreglos orquestales, coros precisos en un segundo plano, algún xilófono juguetón, percusión inquieta; bases sobre las que planea una delicada, sugerente, fresca y sutil voz femenina.

Comprobé de inmediato que esas dos canciones eran, en efecto, del mismo grupo: unos tal Acid House Kings. Estuve investigando un rato, a ver que información encontraba de ellos por ahí…no me gustaba mucho ese nombre, ni las poses de las portadas de sus discos, ni el diseño o las fotos que hay en su página Web… ¡Malditos prejuicios!, estuve a punto de abandonar y perdérmelos… pero aquellas melodías seguían brillando con luz propia y no se apartaban de mi mente, las escuchaba una y otra vez y no sufrían el consabido desgaste que esto produce. Al contrario, siempre me lograban emocionar y contagiar esa alegría de la melodía perfecta.

De modo que seguí escuchando cosas de estos chicos, escudriñando en su historia y en su música y estoy encantado de haberlo hecho. Empezaba una investigación que, afortunadamente, gracias a Internet podemos hacer hoy, sin esperar a que nadie te los vaya a dar a conocer en ningún medio, donde normalmente exponen como bueno aquellos productos que hay que vender.

A día de hoy aún sigo escuchando esas canciones y, cuando quiero alegrarme la vida o deseo una buena banda sonora ante algún reto que voy a acometer, son mis fieles compañeras. Y no sólo ellas, sino un buen puñado de muchas otras canciones casi perfectas que Acid House Kings despliegan en sus dos últimos discos. Vosotros también podéis escuchar ahora mismo una de estas canciones (Sunday Morning), pues es nuestra invitada en la sección UNA CANCIÓN, situada en la parte superior izquierda de nuestro blog. Sube, dale al play y déjate llevar mientras sigues leyendo.

Y queremos compartir en EL BOSQUE, como es habitual, nuestras mejores experiencias musicales y, entre ellas, no podíamos obviar a Acid House Kings.

¿Quién hay detrás de todo esto?

En primer lugar parece estar el origen: Suecia. Desde luego, el aspecto les delata. Ya son los muchos los artistas geniales que proceden de allí con un pop bonito, alegre, paradójicamente cálido, y con una tremenda inspiración para la melodía.

En segundo lugar, un tal Johan Angergård. (Club 8, The Legends, Poprace)... Dicen por ahí que es uno de los compositores pop clásico más inteligentes desde el punto de vista de las canciones directas y las melodías. Además, me encanta la instrumentación que pone como base, sencilla en apariencia, pero que le da una vida especial. A veces, aunque estés sentado escuchando esta música, descubres con asombro que tu cuerpo está allí, unos pasos más adelante, alegre, despreocupado, moviéndose rítmicamente.

De modo que Johan Angergård es el mismo que está en Club 8, junto a Karolina Komstedt… Ya decía yo, este dúo también me gustaba mucho y tiene varios discos realmente buenos. Sin embargo, es una propuesta algo distinta: más creación de atmósferas, más en busca de lo evocador, más electrónica, algo de niebla, aunque igualmente sutiles e inteligentes melodías. Ver nuestra reseña de su último disco The Boy Who Couldn't Stop Dreaming (2007).

La banda la completan su hermano Niklas Angergård (firma las composiciones junto a Johan), Joakim Ödlund y Julia Lannerheim, que ya colaboró en dos canciones en el disco que AHK editaron en 1997 y se incorporó a la banda en 2001, justo antes de grabar su excelente disco Mondays Are Like Tuesdays And Tuesdays Are like Wednesdays (2002). Un gran acierto y una de sus señas de identidad, dando una gran personalidad al grupo.

En 2005 editan Sing Along With Acid House Kings, con una grabación aún más perfecta y con una pegada igual o superior a su gran anterior disco. A mí me cuesta distinguir cual de los dos es mejor. Son dos verdaderas joyas del pop y dos auténticas apologías a la melodía.

Son canciones perfectamente estructuradas, con una gran base instrumental, donde ellos y ella se alternan en la interpretación de las mismas, dando una gran cohesión de grupo y un gran dinamismo. Las canciones van cayendo una tras otra y, al final, te quedas con apetito. No tienes por más remedio que volverle a dar al play de tu reproductor.

Es una pena que AHK no se prodiguen más, pero más vale así: poco y bueno. Quizá ahí esté también parte del secreto. La buena noticia es que hemos sabido que este 2009 están trabajando en una nueva obra. Así que por ahora seguiremos teniendo alegría, sol y melodía para rato. Ya los vamos necesitando, ya los vamos echando de menos… la vida sigue y queremos nuevas bandas sonoras como estas para que nos ayuden a transitarla….

http://www.acidhousekings.com/
http://www.myspace.com/acidhousekings

viernes, 8 de mayo de 2009

Descubriendo a The Czars

Llegamos con un Descubriendo a… que nos tememos que ya es a título póstumo, pues The Czars se han disuelto y parece que no vayan a volver, si bien nadie puede saber eso, pues tantos otros se han ido y luego han vuelto...

No obstante, queremos rendir el merecido homenaje a una banda que ha hecho muy buena música y a un John Grant, líder de la banda, que ha brillado a nivel compositivo y que está entre las mejores voces masculinas pop que conocemos, tanto por su timbre como por su sutileza a la hora de evocar los versos de sus canciones. Es un artista increíble. Cada tema que interpreta esta cargado de un sentimiento y una convicción emocional que sencillamente te descoloca.

Aunque The Czars ya llevaban algunos años anteriormente, los conocemos desde aquel magnífico Before... But Longer (2000), el cual era un álbum de corte algo intimista, con un pop rodeado de un halo de misterio, cierto ambiente nocturno, desprendiendo mucho carisma y sensibilidad; quizá algo pretencioso, sin centrarse en busca de una homogeneidad, tratando de tocar varios palos y queriendo resultar airoso en todos ellos. Pero, al mismo tiempo, que delicia que existan discos así, atrevidos, que deban ser escuchados con cariño, con atención, despacio, degustando, tratando de entrar en el mundillo que cada pieza propone.

Y esta es la línea general de la música de The Czars, sólo que con el tiempo se va abriendo más y se atreve cada vez con más cosas. Pero el manual para disfrutar de su música sigue siendo el mismo: escuchar, asimilar y desgranar. No utilizar como música de compañía, cual si de un hilo musical se tratara; escuchar, asimilar, digerir y disfrutar; no esperar la canción fácil…

Y en esa línea está el siguiente disco The Ugly People vs the Beautiful People (2001); la tónica es la misma, pero ahora algunas canciones brillan con más luz, te das más cuenta de su belleza en una primera escucha. La producción va mejorando y el flirteo con más instrumentos, registros y estilos es mayor. La banda parece que se asienta sobre más sólidos argumentos y aunque siguen transitando varios estilos, están muy cohesionados por la personalidad instrumental del grupo y, sobre todo, por la maravillosa voz del John Grant, que templa y manda. Sin duda, otro disco excelente y quizá algo más asequible que el anterior, con memorables canciones, con auténticos trallazos pop-rock.

Y tras dos discos tan seguidos, y tan buenos, enmudecen tres años. ¿Qué está pasando? ¿Van a seguir?, nos ponemos a husmear…quizá no sea lo deseable, pero son muchos los grupos que sacan un disco casi cada año y estos no aparecen, ¿qué estarán preparando? La verdad es que teníamos una gran expectación…

En 2004 tenemos la respuesta: nos dan en todas las narices con el grandioso Goodbye, un disco casi perfecto en composición e interpretación, sin complejos ni pasajes oscuros, atrevido, maduro, directo.

Con Goodbye finalmente encuentran su sitio en el espectro musical; es su obra cumbre sin duda y un disco que debería estar en los estantes de cualquier aficionado al pop de todos los tiempos. Siempre les adornó un romanticismo que, a veces, pudo leerse como decadente, pero esta vez han encontrado sus mejores momentos, jugando con los interludios electrónicos, con el folk, country-rock, con el soul, con el academicismo jazz, con los pasajes agridulces, sin aromas turbios, haciendo una música atemporal, impregnada de un clasicismo heredero de la mejor tradición pop-rock de siempre.

Y en 2006, llega la despedida (parece que definitiva)… editan Sorry, I Made You Cry y es cuando ya nuestro corazón no lo puede resistir y estalla. Un conglomerado de versiones, rarities o covers de temas muy bellos, deliciosamente escogidos e interpretados gloriosamente, con el toque personal que sólo la voz de John Grant puede dar. Tiene razón el título de este disco: “Cuidado…puedo hacerte llorar”. Y tanto. Debería tener una pegatina que lo advirtiera fuera, en la carátula del disco. Un disco excelente y evocador, delicado, a la par que sencillo y sin artificio. Un disco que te hace llorar, reír, soñar y que te levanta en esos momentos oscuros que todos tenemos.

En una pena que The Czars nos hayan dejado y que ya no hayan más discos, ahora que habíamos llegado al climax musical gracias a ellos y ahora que se encontraban en su mejor momento. Y es totalmente injusto que un grupo como este, con una música como esta, no se conozca y que ni siquiera se pueda encontrar apenas información sobre ellos en Internet, ni en casi ninguna parte.

Han desaparecido del panorama musical, ni siquiera ya tienen página Web… se han difuminado, ¿es para siempre? ¿dónde están ahora?... es como si un halo de misterio les envolviera…


jueves, 23 de abril de 2009

Camera Obscura - My Maudlin Career


Teníamos en mente hacer un “Descubriendo a…” dedicado a Camera Obscura aquí en EL BOSQUE, cuando nos ha sorprendido la salida de su último trabajo, excusa perfecta para inmiscuirnos de pleno en el mundo de esta banda ya sin más demora. De modo que…vamos allá.

Conocemos a Camera Obscura desde aquel primer y excelente disco llamado Biggest Bluest Hi-Fi (2002), con el que llenó de aire fresco los primeros compases de este siglo. Desde entonces, siempre ha sido una banda muy querida y muy seguida por nosotros y cuyos trabajos hemos esperado con vehemencia. Nuestras expectativas siempre han sido grandes ante sus nuevos discos; la impaciencia flirteaba con la ilusión a la espera de cada nuevo proyecto.

Cuantas veces habremos oído todos sus discos… da igual el estado de ánimo en que nos encontráramos: si estás anodino, cobras fuerza; si estás triste, lloras; si estás alegre, se te dibuja una sonrisa. Y, sin apenas darnos cuenta, muchas veces sorprendemos a nuestros pies que, independizados de nuestro cuerpo, se mueven rítmicamente a su aire, sin que aparentemente se lo hayamos ordenado. La vida merece mucho más la pena si tenemos para ella una banda sonora como esta.



Tras su excelente primer disco, pasaron con muy buena nota la etapa crítica del esperado segundo trabajo, aquel Underachievers Please Try Harder (2003). Recuerdo que pudimos adquirirlo aquel año en el FIB, festival en el que actuaban ese verano, antes de que el disco viera la luz. Esto era en agosto y, a primeros de septiembre, ya estábamos en la cola de la sala Clamores de Madrid para volverles a ver de nuevo. Tal era nuestro amor, cariño y casi devoción por la propuesta musical liderada por Tracyanne Campbell.

Este proyecto llamado Camera Obscura sin duda prometía, se hacía respetar y seguía sin defraudar. Iban ganando terreno poco a poco y, en nuestro país, se les tenía un especial cariño; ellos prodigaban sus actuaciones por estos lares y era fácil encontrar sus discos y EPs, pues pertenecían al sello independiente español Elefant Records.

Dejan pasar tres años y en 2006 Camera Obscura resistía también la prueba de fuego que siempre supone el tercer álbum, experiencia a la que muchos ya no sobreviven. Aquel esperadísimo Let's Get Out of This Country (2006) pasó con sobresaliente y les consagró definitivamente ante la crítica, si es que quedaba algún atisbo o sombra de duda, que por fin se rindió ante el talento de Tracyanne Campbell.


Algún día habría que hacer justicia y alguien tendría que colocar a esta enorme compositora en el lugar que se merece. No sólo canta muy bien, dotada de una voz sensual, dulce y personal, sino que compone a las mil maravillas y ya lo ha demostrado en innumerables ocasiones. Talento, ideas claras, profesionalidad, seriedad y calidad a raudales. Y cada vez lo hace mejor; sin perder la frescura incial sus composiciones van madurando con el tiempo. Sin temor a exagerar, podemos decir que es uno de los mejores talentos musicales pop acaecidos en lo que va de siglo.

Y nos llega ahora este My Maudlin Career (2009) y con él ya van cuatro dianas. Ahora, de la mano del sello independiente inglés 4AD. Tanto da. Demostraron ya hace tiempo que lo suyo no era pasajero, que no se casaban con las modas, que sabían hacer las cosas muy bien y han seguido siempre haciendo la música que les gusta hasta ahora mismo.

Hoy por hoy, existen muy pocos grupos en el mundo a su altura en este estilo, y que sean capaces de grabar discos tan fantásticos como los que nos entregan ellos una y otra vez. Y todo ello, salpicado con un sin fin de EPs con canciones nuevas que han elaborado siempre entre disco y disco a lo largo de su ya extensa carrera.

No, no se trata de sacar un disco al año por narices; es mejor sacar cuatro discos por década si así se mantiene el nivel de calidad, la filosofía y se mantiene fresco el espíritu del proyecto. En My Maudlin Career encontramos otros 11 temas de tinte predominantemente alegre, elegante, atemporal, pero con estilo propio, reconocible, sin perder su característica personalidad. Se combinan estos pasajes con otros más lentos y emocionantes, con impresionantes arreglos de cuerda y, otras veces, tiran más a una especie pop-folk más ingenuo, más jovial. Siempre buscando esa simbiosis entre lo más elaborado y lo más sencillo, colocando las canciones en el orden adecuado.

Indudablemente hay influencias, pero… ¿quién no las tiene?. Creemos que es totalmente lícito beber en las fuentes que se crean más afines, más idóneas o más acordes a los gustos o a la concepción musical de cada uno. Y está claro que los manantiales donde se sacia Camera Obscura son de aguas puras y cristalinas. Pero esto no es nada malo y no se trata de imitar a a nadie; más pronto ellos serían un modelo a seguir.


Foto tomada de su página web oficial
 
En todo el decurso de una obra de Tracyanne Campbell se mantiene una cohesión, una uniformidad y una solidez admirable. Lo cojas por donde lo cojas, pinches por donde pinches, hay calidad, hay esmero y hay un buen trabajo. Es una música que puedes oírla mil veces y no sufre desgaste, más aún pareciera crecer con cada escucha.

Y es que estamos, a pesar de su aparente sencillez –o quizá por ella-, ante uno de los grandes talentos pop que existen en la actualidad.

Camera Obscura, paradójicamente, llenan de luz nuestras vidas...
 

domingo, 5 de abril de 2009

Sara Lov - Seasoned Eyes were Beaming

Ni que decir tiene que Sara Lov es una de nuestras artistas favoritas desde siempre aquí en EL BOSQUE, donde durante much0 tiempo ha figurado como cabecera esa excelente versión que realiza del tema My Body Is a Cage, de Arcade Fire, casi ya un himno de nuestro blog. Sara le da un toque muy personal a esta canción y hacer parecer que ha sido compuesta para ella.

Para no repetir su historia, os invitamos a visitar la reseña que hicimos en su momento sobre Devics, el grupo de Sara Lov, junto a Dustin O’Halloran, un auténtico músico y pianista clásico que se ha dado a las composiciones de piano y orquesta y que, aunque no lo sepamos, ya le conocemos. Por ejemplo ha compuesto música para la banda sonora de la película María Antonieta, Lost in Translation o para el anuncio del Audi A5.

Y mientras tanto, Sara Lov, inciaba su carrera en solitario con un EP titulado Three Songs (2007), al que siguió The Young Eyes (2008), mientras finalizaba su primer disco grande Seasoned Eyes were Beaming (2009).

Aunque Dustin sigue ahí detrás componiendo alguna de las canciones de este nuevo disco, la producción corre a cargo de Zac Rae y ahora la música se aleja –aunque no en demasía- de ese aire sinfónico, nocturno y de cabaret característico de Devics, y transita y se inmiscuye un poco más en territorios pop-folk algo más frescos.

No sabemos si podrá conseguir algo más de repercusión en la crítica con este pequeño viraje. Ojalá que así sea.

Hay que reparar en la belleza de la voz de Sara, en sí misma un instrumento más y que, sin ser extremadamente potente, con sólo su prodigioso timbre todo lo arrasa y su plano flota y predomina sobre la ya rica instrumentación. No se come el instrumento a la voz; es ésta quien devoraría al instrumento, si éste no está listo y se descuida. Y esa simbiosis perfecta de esta voz y la rica base musical sobre la que se apoya, nos sigue poniendo los pelos como escarpias y nos parte el corazón. Es de una belleza inconmensurable y se nos antoja prácticamente insuperable, dando de lleno en nuestro concepto de cómo debe ser una canción pop cuando, como éstas, están en busca de la perfección.


Suena como la miel, lírica, conceptual, llena de poética tristeza, pero a la vez resulta aparentemente simple. Cuando algo parece tan fácil y es a la vez es tan bonito, reconocemos al genio de la lámpara y empezamos a creer en las brujas que puedan haber creado esta magia. Que lo fácil parezca tan obvio, nos hace pensar que algún duende se esconde detrás.

La única pega que le encontramos es que ha tardado demasiado en salir este disco. Desde el último trabajo de Devics (Push The Heart, 2006), tras el cual ya se anunciaba que Sara lo intentaría en solitario, ha pasado demasiado tiempo. Se nos ha hecho eterna la espera y además, en el camino, Sara ha ido goteando canciones en su Web, vídeos en Youtube con actuaciones donde estaban estas muevas canciones, varios EPs de adelanto… y cuando por fin ha llegado su nuevo disco Seasoned Eyes were Beaming, pocas canciones nos faltaban por conocer de las 10 (que se nos antojan pocas) que presenta el disco. Así las cosas, el impacto ha sido menor, y gracias a eso aún nos podemos todavía levantar de la silla después de su audición.

El disco es una joya donde las haya y nos tememos que pasará desapercibido, como tantas otras, pero para eso estamos aquí en EL BOSQUE, para descubriros y para desempolvaros este tipo de tesoros...

Los dibujos que podemos encontrar en el arte (cubierta e interior) de este disco son obra también de Sara. Son una preciosidad, muy armónicos y muy sensuales. Dentro, el diseño es original, salpicado de estos dibujos, incluso serigrafiados en el propio CD, y contiene un libreto con las letras de las canciones, el detalle de compositores e intérpretes y todo ese tipo de información que esperamos y que, muchos artistas, ya no cuidan y se limitan a un parco CD en un cartón.

Os dejamos con la canción que da título a este disco Seasoned Eyes were Beaming, en una versión simplista y casera, con Zac Rae al piano y probablemente grabada a micrófono desnudo, sin nigún tipo de arreglo. A pesar de ser totalmente minimalista, nos damos cuenta de la belleza de la composición y de lo que la voz de Sara puede llenar un espacio semi-vacío. Realmente precioso.


Sara Lov ya tiene listo el vídeo de A Thousand of Bees


Sara Lov:

http://www.saralov.com/
http://www.myspace.com/saralov

Precioso documento:

Sara Lov en KCRW (30 de Marzo de 2009)

Dustin O'Halloran:

http://www.dustinohalloran.com/
http://www.myspace.com/dustinohalloran

Devics:

http://www.devics.com/
http://www.myspace.com/devics

martes, 17 de marzo de 2009

Antony and the Johnsons - Crying Light

Antony Hegarty, Antony And The Johnsons, es uno de esos artistas que pueden calificarse de especiales. Podríamos tratar de buscar reminiscencias y seguramente algunas encontraríamos, pero no sería justo. Su personalidad musical compositiva e interpretativa está fuera de toda duda; es sencillamente aplastante y, al contrario que buscar comparaciones, es él quien nos deja su personalidad, su impronta, su aplomo, su referencia y su sello personal.

Han pasado ya más de tres años desde que nos cautivara a todos –propios y extraños- con aquel fantástico I Am a Bird Now (2005), ganador del premio Mercury Music Prize. Además, uno de los temas de este disco (Hope there’s someone) aparecía en la banda sonora de la película “La vida secreta de las palabras” de Isabel Coixet.

Y ahora, en 2009, The Crying Light es uno de los discos más anhelados del año. No hay que buscar muchas innovaciones en este nuevo disco, pero tampoco las esperábamos. Ahí está su personal registro vocal, sus íntimos lamentos; canciones de tono melancólico, emocional, llenas de alevosa nocturnidad; canciones atormentadas, líricas, a veces oníricas, a veces con esa luz que sale de una densa niebla que, poco a poco, se va disipando. Canciones, en fin, marcadas por su peculiar voz, sobre una rica instrumentación siempre con ese aderezo de cuerdas envolvente y siempre arquitectónicamente sustentada por un armazón de piano.

En la portada del disco nos encontramos con una impresionante imagen del bailarín de Butoh (danza de la oscuridad), Kazuo Ohno, tomada por Naoya Ikegami en Tokio en 1977. Su llamativo rostro y postura reclinada dicen que invoca simultáneamente la cuna, la sepultura y la trascendencia. El propio Antony comenta que, viendo actuar al bailarín, le vio emitir un círculo de luz sobre el escenario, meterse en el círculo, y revelar los sueños y meditaciones de su corazón. Parecía bailar en el foco de algo misterioso y creativo. Así pensó en llamar al disco The Crying Light.

Antony And The Johnsons puede gustar más o menos y hasta es posible que debamos requerir un especial estado de ánimo para disfrutar más de su música. Podemos incluso alegar que trabaja siempre los mismos recursos para construir sus canciones o que a, a veces, pudiera parecer repetir una misma escena tomada desde otro ángulo distinto.

Pero nadie puede negar, como decíamos al principio de esta reseña, que se trata de uno de los artistas más especiales que existen, actualmente sin rival ni parangón alguno.

sábado, 14 de marzo de 2009

Trembling Blue Stars - Last Holy Writer

Nos gustan los artistas valientes, aquellos que no se ciñen al manual, que no son artistas de libro, los que son capaces de crear atmósferas en las que, cuando te sumerges y te dejas llevar, te pierdes en ellas por un buen rato. Nos gustan las obras en las que cada canción no es previsible a priori y requiere una escucha atenta para tratar de imaginar lo que el artista nos quiere transmitir.

Bobby Wratten, líder de Trembling Blue Stars, es uno de ellos. Nos encantó aquel maravilloso The Seven Autumn Flowers (2004) y volvimos a quedar prendados con el siguiente disco, su más reciente trabajo The Last Holy Writer (2007). Va a ser cuestión de investigar su discografía entera…

Los pasajes de su música son excelentes desde el punto de vista de la creatividad y de la composición musical. Su producción muy cuidada, muy delicada, con arreglos y efectos electrónicos, pero en su justa medida.

El disco pasa por pasajes de una latente oscuridad, para en otros dejar espacio al optimismo y a la luz. Piezas a veces desoladas, a veces evocadoras; pasajes melancólicos, intimistas; otras veces simplemente preciosos, rozando la perfección. Hay electrónica, si, pero hay también excelentes arreglos de guitarras (acústicas y eléctricas), espléndidas líneas de bajo, órganos, partes instrumentales, arreglos de cuerda, coros…

Perfectos ingredientes cuando además se saben cocinar con la maestría de Bobby Wratten, que deja planear su sugerente voz sobre ellos, relevado en algunos por la dulce voz de Beth Arzy, lo que le da aún más sensación de cohesión de grupo al disco.

http://www.myspace.com/tremblingbluestars


martes, 10 de marzo de 2009

Deerhunter - Microcastle


Deerhunter nacen en el año 2001, fundados por Bradford Cox y Moses Archuleta. Son originarios de Atlanta y es una banda que hace una música muy interesante, con un estilo que se mueve entre el shoegazing (esa música con un barniz de guitarras de trasfondo), el post-punk , el post-rock, la psicodelia, lo experimental y un poco en ese ambiente que llaman Noise. Etiquetas siempre subjetivas y frías, pero que hemos de comentar a título orientativo para que sepamos un poco de que estamos hablando.

Pareciera, pues, un poco lejos de la onda habitual de EL BOSQUE, pero no es así. POP -y de ahí su magia- es un amplio concepto que permite la confluencia de una gran variedad de músicas o estilos en torno a él. Corresponde al artista el hacerlos o no creíbles juntos.

Brad Cox, cantante, guitarrista y alma de Deerhunter, a buen seguro ha escuchado mucho a artistas como Sonic Youth, Pavement o Syd Barret.

Microcastle (2008) constituye el tercer disco del grupo y en él parece que han cuajado los esfuerzos experimentales desarrollados a lo largo de su trayectoria. Yo veo aquí simplemente grandes canciones; menos arduo, menos nieblas sónicas, más accesible y mucho más luminoso que experiencias anteriores. Definitivamente se nota ese menos jugar con el sonido –sin dejar de hacerlo- y una mayor decisión a la hora de hacer temas enormes como son los que se facturan en este disco.

Si alguien tiene dudas, que se apreste a oír la maravillosa Agoraphobia. Que maravilla de canción, que perfección y refleja mucho el espíritu de este disco.

Microcastle es para mí un muy buen disco, uno de los mejores del pasado año 2008, y muy audible cuando nos encontramos con el estado de ánimo oportuno. En fin, todo un descubrimiento positivo y, como todos ellos, lo traemos aquí para compartirlo con vosotros.

http://www.myspace.com/deerhunter


jueves, 12 de febrero de 2009

Dibujos animados

En esta ocasión, os traemos un regalo tanto para el oído como para la vista. Porque si los vídeos están muy logrados, las canciones son también muy bellas. Hemos seleccionado -con cariño- tres vídeos musicales basados en dibujos animados.

Esperamos que os gusten y que os acompañen…


Sara Lov – New York



Dustin O'Halloran - Opus 23



Concretes - Warm Night.



Patty Griffin- Rain