Un poco de historia

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Nos visita una verdadera joya, que se ha convertido en uno de mis discos favoritos en este verano y probablemente sea uno de los mejores del año, tenga o no relevancia en los medios. Se trata del John Grant y Queen of Denmark, su primer disco en solitario tras la disolución de The Czars, uno de nuestros tesoros o debilidades aquí en el EL BOSQUE.
Seguimos pensando que la de John Grant es una de las voces masculinas más bonitas y mejor moduladas del pop actual. Y, por si fuera poco, en este disco se hace acompañar en alguno de los temas por una banda llamada Midlake, que hace una especie de pop-folk psicodélico que nos encanta y que ya nos dejó de piedra con aquel discazo llamado The Trials of Van Occupanther (2006).
Así pues, ante nosotros este Queen of Denmark, un disco lleno de colores, matices y paisajes por explorar. No sé si atreverme a tildar de discazo a todo el conjunto, porque hay temas de diverso porte y estilo, de subjetivo logro y convencimiento, pero está muy claro que este disco tiene grandísimas canciones. El comienzo es realmente soberbio, de lo mejor que hemos oído en mucho tiempo. Dudo que volvamos a escuchar otra trilogía con la solidez melódica y compositiva de las tres primeras canciones del álbum, en un prodigioso ascenso emocional.
Es más, cuando escuches esas tres primeras canciones, querrás investigar y escuchar toda la discografía de The Czars que caiga en tus manos. Quién así lo sienta, le recomendamos que empiece por el álbum Goodbye (2006) y la excelente compilación de versiones llamada Sorry I Made You Cry (2006), con la que hasta las rocas se enamoran de los cangrejos que pululan por ellas.
En definitva, un álbum excelente, precioso, lleno de buenas canciones pop -algunas realmente fantásticas- rebosante de maestría y clase y que os recomendamos como un poco de aire fresco en estos calores veraniegos. Un disco perfecto para escuchar al amanecer cuando aclara el nuevo día, cuando todo empieza o, al atardecer, coloreado por los naranjas del ocaso que, no se ven así como un final, sino como una reflexión, una recapitulación que dará paso a un nuevo y gran día, donde viven las nuevas ilusiones.
69 Love Songs. 1999. Terminaba uno de los siglos más significativos y, a la vez, más violentos de la humanidad. Llegada es la hora de predicar amor. Sin complejos. Disco triple: 23 canciones en cada uno. Su obra cumbre, la unánimemente más aclamada y uno de los mejores discos pop de todos los tiempos. 69 canciones de amor en las que el artista intenta comprender todos los ritmos, todos los estilos, todas las perspectivas y todas las temáticas posibles en el ámbito de las melodías amorosas. La luz de cada canción atraviesa un prisma distinto cada vez y, siempre se descompone en el espectro de colores del amor, de cualquier índole, pues el amor está en todas partes si queremos verlo.
Vídeos
http://www.myspace.com/elizabethandthecatapult
http://www.elizabethandthecatapult.com/
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Si queremos hacernos un poco idea de cómo es su música, cabría decir que tiene dos vertientes principales: por un lado, la de los grupos vocales de los sesenta, con sus coros, arreglos y excelentes melodías elaboradas hasta casi la perfección y, por otro, ese soul tipo Motown, que despliegan bandas como The Supremes.
Y ahora nos llegan con A Coming Of Age, el segundo álbum de nuestros Lucky Soul, donde vuelven a mostrar su puntería melódica, su habilidad con los arreglos y su facilidad para fabricar hits. Lleno de luces y también de contraluces; lleno de matices, pero uniforme; redondo, disfrutable y con el gran carácter de siempre: habilidad y agilidad para contactar con el oyente.
Dicen que con este disco, Lucky Soul alcanza su mayoría de edad. No creo que sea tanto así, ellos ya nacieron maduros, con tablas, con arte, con el clasicismo metido en sus venas y, a la vez, con ese sonido totalmente juvenil y fresco.
En definitiva, totalmente disfrutables, maravillosos y con una fórmula que funciona a la perfección: o te mueves sin quererlo con su ritmo o te hacen llorar con sus melodías evocadoras. Con Lucky Soul, podemos pasar fácilmente de la risa al llanto, como auténticos niños...
Vídeos
Las canciones de Nellie suenan enormemente personales, con ese aire de jazz vocal sobre el piano, ese optimismo descarado, rápido, sin aparente esfuerzo, esa voz hipnotizante, adaptable a una gran variedad de sonidos.
"Las personas que más van a necesitar este disco son las cínicas, Doris Day es tal bocanada de aire fresco... ¡no hay nada de malo en la belleza!", comenta Nellie McKay.
Sentimos, desde hace tiempo, una gran debilidad por Nellie McKay. A pesar de lo que pueda parecer en estos vídeos que proponemos, es más jazz que pop. No, no hemos pasado a ser el BOSQUE DEL JAZZ, pero es para nosotros un gran placer presentar, acercar a la gente que no la conozca, a esta gran artista y a esta gran persona.